IX Gran Premio Internacional Motociclista de Madrid, en el Parque del Retiro, en 1953
IX Gran Premio Internacional Motociclista de Madrid, en el Parque del Retiro, en 1953 - MANUEL SANZ BERMEJO

Un Madrid de disparates

Del barrio que se quiso independizar a la equivocación en la Puerta de Alcalá, en el último libro del cronista Ángel del Río

MadridActualizado:

La Puerta de Alcalá no es simétrica en sus dos lados; un exceso de celo de los cortesanos, que no desearon contradecir a Carlos III, lo quiso así. Hubo un barrio de Madrid que quiso independizarse: pidieron asilo político en la embajada cubana y hasta acuñaron su moneda, el «belmonteño». Por el medio del Retiro pasaban, y no hace tanto, decenas de miles de coche al día, ¡y hasta se hacían carreras de motos! Ángel del Río, decano de la prensa madrileña y Cronista de la Villa, reune en su último libro algunos de los más señalados «Disparates de la historia de Madrid» (edicionesLa Librería). Porque esta capital tiene mucha miga.

Del Río tiene en su haber más de 35 libros publicados sobre Madrid, lugar del que se ha ocupado como periodista durante más de 50 años, en diversos medios como el diario «Ya» o la cadena Cope. En este que es, por el momento, su último trabajo, desgrana a lo largo de más de 400 páginas algunos de las ocurrencias, inventos y situaciones insólitas que se han producido en la ciudad.

Algunas corresponden a un lejano pasado, como la insólita razón por la que la Puerta de Alcalá no es idéntica en sus dos caras, sino que posee diferentes diseños. Según explica el autor, esto se debe a que Carlos III convocó un concurso para decidir qué artista se encargaría de diseñar la obra. De entre los tres finalistas, José de Hermosilla, Ventura Rodríguez y Francisco Sabatini, ganó este último. Y, como fuera que el arquitecto había presentado varios proyectos, el monarca dio el visto bueno a dos diferentes sin darse cuenta. Sabatini guardó silencio y de ambos hizo uno solo.

Los residentes en Cerro Belmonte hicieron un referéndum y hasta acuñaron su propia moneda

Otros son disparates muy recientes, como el que estuvo a punto de perpetrarse en el barrio madrileño de Cerro Belmonte, en Fuencarral, que en 1990 decidió independizarse de la ciudad y de España a consecuencia de un plan de expropiación que pretendía desalojarles de sus viviendas. Los vecinos, indignados, además de protestar, terminaron pidiendo asilo político en la Embajada de Cuba. El Gobierno de Fidel Castro llegó a invitar a un numeroso grupo de estos vecinos a que visitaran la isla, cosa que diez de ellos hicieron.

El 5 de septiembre de 1990 celebraron un referéndum para declararse estado independiente, que ganaron los partidarios por 214 votos a favor y dos en contra. Llegaron a acuñar su propia moneda, el «belmonteño». Pero el Ayuntamiento, que entonces dirigía Agustín Rodríguez Sahagún (CDS), dio marcha atrás en el proceso de expropiación y los vecinos hicieron lo propio con la independencia.

El escudo más antiguo de Madrid se mantiene, semioculto, cerca del Viaducto

Tirar la torre de Valencia

Son sólo dos ejemplos, de los muchísimos que relata Ángel del Río en este ameno relato: la casa que su dueño dejó en herencia, en el siglo XVI, a la primera persona que al amanecer siguiente al de su fallecimiento entrara en la Villa por la Puerta de la Vega; el proyecto que promovió un Gobierno local madrileño para tirar abajo la Torre de Valencia; el escondido rincón donde luce aún, para quien sepa encontrarlo, el escudo más antiguo de la Villa; la plaza de toros de Madrid que fue polvorín durante la Guerra Civil y terminó, como no podía ser de otro modo, explotando; o la idea de hacer una carretera por el medio del Retiro que atravesaban más de 11.000 coches al día.