La Luna de las mil caras

La luz de la luna, una mesa con velas, buena compañía y música chill out pueden recrear los amaneceres playeros en plena meseta castellana

TEXTO: MABEL AMADO/
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MADRID. Pocos lugares de encuentro son más deseados que aquellos situados bajo las estrellas y a la luz de la luna. Un espacio abierto, cálido y contemplativo puede animar a la conversación, la reflexión y, a veces, hasta el baile. Esta es la filosofía de El café itinerante de la Luna, un «espacio viajero de encuentro», como afirma su promotor, el Dj Juan Francisco Portillo.

En lugares emblemáticos por su situación -en plena naturaleza- o por su historia -a los pies de conjuntos monumentales-, este sugerente café ofrece algo más que el simple asueto en una noche de verano. Estas sesiones, alumbradas por velas y al son de chill out, etno beat, flamenco o atrevidas instrumentaciones, pueden llegar a transmitir la paz y el sosiego que inspiran los atardeceres marítimos. Y todo sin salir de los límites de la región madrileña.

Arroyomolinos, El Álamo, Torrejón de la Calzada y Brunete ya han vivido esta sugerente ambientación. A partir de las 22.30 horas, este viernes llegará al mirador de la iglesia de Santa María, en Campo Real; el 6 de agosto, al parque de la Noria Árabe, en Aldea del Fresno; el 13 de agosto, a la piscina municipal de El Álamo, y terminará el 27 de agosto, de nuevo, en la Plaza Mayor de Arroyomolinos.

Para ambientar estas terrazas, se han diseñado seis bloques de música: Luna creciente, Luna flamenca, Luna de las mil danzas, Universo bolero, Astros e In-versiones estelares. Mientras la Luna creciente acerca ritmos ambientales más tranquilos, como chill out, la Luna flamenca ofrece una simbiosis de este género con el resto de las músicas.

Nuevas versiones

Con la Luna de las mil danzas llegan tangos, samba, música celta y ritmos árabes o asiáticos combinados con las bases electrónicas más bailables, nada parecido al amor y la pasión que llegan con los registros más desconocidos de Universo bolero. Sin embargo, más conocidos serán los clásicos contemporáneos de Astros, artistas que brillan con luz propia y deslumbran por su talento.

Para terminar, In-versiones estelares muestra nuevas versiones de grandes canciones. Quizá seamos capaces de reconocer «Black is black» a ritmo de swing o a John Lennon en clave de música hawaiana...