Patio interior del edificio de Argumosa, 11
Patio interior del edificio de Argumosa, 11 - MAYA BLANYÀ

Lavapiés, en defensa de Argumosa, 11: el último blanco del «efecto Airbnb»

Los vecinos del barrio protestan hoy delante del inmueble ante el riesgo de desahucio de todos sus habitantes

MADRIDActualizado:

Una concentración con el lema «No nos vamos» apoyará hoy a los vecinos del edificio de la calle de Argumosa, 11, en Lavapiés, comprado por una inmobiliaria que ha pedido a los inquilinos abandonar su casa y se ha convertido en un símbolo contra la gentrificación.

Los inquilinos están ahora en riesgo de desahucio y han colgado grandes pancartas en el edificio con el lema «No nos vamos. Argumosa se queda» o «Vecina, despierta. Especulan en tu puerta» para llamar la atención sobre el proceso de especulación y turistificación de la zona.

La Asociación Vecinal La Corrala con el sostén del Sindicato de Inquilinas y la FRAVM ha convocado una manifestación a las 12.00 horas ante el portal afectado, y ofrecerá limonada a las personas participantes, explican en un comunicado.

Una parte de los vecinos y vecinas, la mayoría de edades avanzadas, se ha negado a marcharse para impedir la expulsión de un barrio en el que llevan viviendo décadas.

«Es el caso de Mercedes Sarmiento, de 68 años, que reside en Lavapiés desde hace 30 años y desde 18 años en Argumosa, 11. Con la pensión no contributiva de unos 400 euros que percibe cada mes, consigue pagar, no sin dificultades, los 320 euros de su alquiler. Pero sabe perfectamente que si la echan de su actual hogar será imposible encontrar otra vivienda en alquiler», denuncia la entidad.

Una inmobiliaria ha comprado los 33 pisos del edificios y ha enviado un burofax a esta inquilina -y a otros- anunciando la finalización de su contrato y la fecha del 30 de junio como límite para abandonar la casa.

Esta inquilina pretende no abandonar la casa hasta encontrar una solución digna: «Seguir residiendo en la zona con un alquiler asumible».

«Es inadmisible que cuando finalizan los contratos de alquiler como los de Argumosa, 11, las empresas propietarias suban el alquiler hasta un 300% con el único fin de expulsar a vecinos que tienen rentas modestas, aunque lleven viviendo en el barrio 30 años», sostiene Manuel Osuna, portavoz de la Asociación Vecinal La Corrala.

La Corrala lleva meses denunciando «el proceso de expulsión de los vecinos del barrio» ante la subida de los precios de la vivienda, un hecho que relacionan con la progresiva turistificación del barrio.