El lago, esta semana, durante los últimos días de reforma
El lago, esta semana, durante los últimos días de reforma - GUILLERMO NAVARRO

El lago de la Casa de Campo reabrirá a mediados de mes tras un año de obras

Tras cuatro meses de demora, Carmena ultima la reforma del estanque, de la que falta el el pavimentado del perímetro

MADRIDActualizado:

Tras un año en dique seco, el lago de la Casa de Campo vuelve a tener agua. El vaso del estanque ya está saneado y reparado. El perímetro luce una nueva valla. Y en el embarcadero ya están desplegados unos modernos pantalanes flotantes, donde podrán atracar naves de pequeño tonelaje. Los obreros se afanan ahora en instalar las nuevas sendas y pavimentos de los itinerarios peatonales del entorno del lago, que tiene 1.255 metros de contorno. Con cuatro meses de retraso con respecto a lo previsto por el Ayuntamiento, Madrid recuperará su histórico estanque a mediados de diciembre, según indicaron a ABC fuentes del área de Medio Ambiente y Movilidad.

«Con las lluvias de este otoño se han retrasado los trabajos, pero ha servido para llenar casi todo el lago sin usar agua potable», justifican desde la concejalía que encabeza Inés Sabanés. En un primer momento, el Consistorio planteó que el vaciado del estanque se realizaría entre los meses de octubre y abril, «por ser el periodo de menor uso» y afección tanto para los hosteleros que tienen la concesión de los quioscos y terrazas como para los clubes de remo que se entrenaban en la lámina de agua. Sin embargo, los trabajos no arrancaron hasta mediados de diciembre de 2017.

La intención entonces, según anunciaron en varias ocasiones, era la de poder disfrutar de la nueva instalación a partir de agosto. Pero tampoco pudo ser. De nuevo, el pretexto de la demora eran las precipitaciones, esta vez, las de la primavera. «Las lluvias excepcionales de este año han provocado el retraso de las obras, por eso se ha ampliado el plazo de ejecución hasta noviembre», excusaron a este diario en agosto.

El contrato de obras se tuvo que prorrogar varios meses, ya que se dilató el proceso de vaciado completo del lago, la eliminación del fango del fondo, la excavación y la retirada del cemento. «Además, la climatología ha impedido hormigonar con continuidad y el consiguiente retraso en la ejecución de los muros», subrayaron desde el área.

«Graves daños»

El objetivo de esta gran obra, que ha contado con un presupuesto de 2,6 millones de euros, es solucionar las grietas en el vaso y el muro de contención del estanque, donde se habían detectado «graves daños» que podrían acarrear «problemas estructurales y de seguridad». El Ayuntamiento insistió en la necesidad de emprender estos trabajos de manera acuciante, ya que no se había acometido una rehabilitación integral del espacio desde 1982.

Además de reparar los elementos deteriorados, el Consistorio aprovechó para emprender la reforma de los alrededores del estanque, que incluirá una zona de «playa» (sin arena), nuevos itinerarios peatonales y la renovación completa del mobiliario urbano y de las instalaciones náuticas. En concreto, en el área del lago que se sitúa frente a los quioscos se colocarán bancos corridos con y sin respaldo, según la zona, y hamacas. Habrá también un mirador donde se situaba el antiguo embarcadero, en el lugar en el que estaba el monumento del ancla. Se escogió esta parte, ya que es la mejor ubicación para contemplar la cornisa monumental del Manzanares, con la catedral de La Almudena al fondo.

En la nueva etapa del lago desaparecerán varios elementos. Por un lado, el barco solar que hacía rutas circulares. Esta nave, que flotaba en un rincón del estanque, permanecía anclada sin pasajeros desde hace años. Por ello, se optó por desguazarla. Por otro lado, las casas de madera para los patos, que se han quedado sin inquilinos con el paso del tiempo, también han sido «jubiladas». «Los patos que habitan ahora en el lago son silvestres y no suelen anidar en estas construcciones, por lo que no tiene sentido que las mantengamos», explicó a ABC la jefa del proyecto, Elena de la Paz.

Los «huéspedes» que tampoco han tenido hueco en este proyecto son los peces exóticos. Antes de vaciar el lago, se detectaron 13.911 ejemplares, un total de 6,5 toneladas, de carpas común y royal, carpines, percasoles y gambusias. Todas ellas son especies exóticas o invasoras, por lo que según la normativa tenían que sacrificarlas. Después de las obras se repoblará paulatinamente con tencas, que son peces autóctonos.

Hosteleros y remeros

El hecho de que las obras estén definitivamente llegando a su fin alivia a los hosteleros, que son los que más han padecido los daños colaterales. Cada nuevo retraso les ha supuesto grandes pérdidas. En el caso de los restauradores, supone hasta un 40% de menos ingresos con respecto al mismo periodo del año anterior, según indicaron los responsables de los locales afectados. Los ocho quioscos que se encuentran en la ribera del lago han visto cómo durante toda la primavera y verano les han cancelado comuniones y eventos grandes. «Sólo hemos tenido una comunión este año, cuando el pasado celebraron aquí unas ocho. ¿Quién va a venir aquí a hacerse las fotos si sólo se ven escombros?», lamentaba el responsable de La Bicicleta, que reconocía que, sin los clientes habituales, no habrían aguantado el tirón.

Para los piragüistas, la incertidumbre continúa, puesto que desde el 11 de septiembre de 2017 los 350 socios del Alberche Kayak Club tuvieron que abandonar la instalación municipal. Dadas las escasas opciones que hay para practicar este deporte en la capital, sólo en el primer mes perdieron 200 inscripciones. Ahora, el Ayuntamiento ha llegado a ofrecer la Casa de Campo también para los remeros expulsados de Madrid Río. No obstante, el Consistorio aún no ha desvelado los planes que tiene para el nuevo embarcadero y si permitirá o no mantener este uso deportivo en el nuevo lago.