Koldo Losada asegura que no le supone ningún esfuerzo volver a la niñez para recrear a Manolito Gafotas. Javier Prieto

Koldo Losada, actor: «Manolito Gafotas es un niño universal»

MADRID. Rosa María Echeverría
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Carabanchel Alto se columpia en el vertebrado cielo de Manolito Gafotas recorrido por los vuelos rasantes de Supermán, mientras una polvorienta paloma de la paz, que más se asemeja a una lechuza agónica, observa con filosofía las andanzas de sus habitantes desde una rama del Árbol del Ahorcado.

En el teatro Calderón, y hasta el 6 de mayo al menos, la compañía Ados Teatroa recrea este mágico universo haciendo reír a carcajadas tanto a los mayores como a los pequeños.

-La risa, un privilegio. ¿Se divierte sólo el público?

-No, no, nos divertimos todos. Cuando termina la actuación, mucha gente nos comenta que sienten envidia al ver cómo lo pasamos los actores. Es increíble porque nos ven como niños a pesar de que yo tengo casi 40 años. Al principio nos parecía muy complejo pero ha resultado más sencillo de lo que pensábamos.

-Un proyecto difícil que ha conseguido adentrarse en el corazón del éxito. ¿Cómo vino al mundo?

-Mi hermana Garbi, que es la guionista y la directora de la obra, y yo hemos sentido desde niños el mismo interés por el teatro. Somos de Algorta, cerca de Bilbao y yo estudié Biología por estudiar algo, porque lo que quería era ser actor. En el 95 montamos nuestra compañía y el primer espectáculo fue «Robinson Crusoe» dirigido al público infantil que nos fue muy bien. Después nos planteamos «Manolito Gafotas» pero no pensábamos que Elvira Lindo nos cediera los derechos porque había mucha gente detrás. Hablamos con ella y conectamos perfectamente. Además nos dijo que sentía mucha simpatía por Bilbao porque era la segunda ciudad en la que más se leían sus libros. Nos dejó total libertad y cuando vino a ver el espectáculo estábamos bastante nerviosos, pero le encantó.

-De esa apasionante actividad que configura la vida de Manolito, ¿en qué aspectos se ha centrado la obra?

-La verdad es que mi hermana se decidió por el capítulo «La paz mundial» que es muy gracioso, cuando se presentan a un concurso vestidos de palomas. Por otra parte Manolito es un niño universal y los espectadores se sienten identificados con todos los personajes. La estrenamos en noviembre del 99 en San Sebastián y hemos recorrido toda la Península con gran éxito. En algunas ciudades incluso hemos repetido.