Juan Ribó da vida al personje del Actor en el montaje «Rosencrantz y Guieldenstern han muerto», de Tom Stoppard

Juan Ribó, actor: «En el trabajo procuro buscar el riesgo»

MADRID. Carlos Galindo
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El montaje de «Rosencrantz y Guildenstern han muerto», de Tom Stoppard, ha dado la oportunidad a Juan Ribó, un actor joven con una carrera profesional llena de éxitos, de volver a los escenarios madrileños; a trabajar con una compañía joven y en una obra con personajes «shakespearianos».

—¿Cómo es la función?

—Tom Stoppard escribió esta obra en los años 60 y encierra todas las corrientes teatrales que se llevaban en esa época; un poco también dentro del teatro del absurdo; un teatro que buscaba la libertad y romper las formas. Ahora, con su estreno en España, esta función se ha convertido en un clásico contemporáneo. En esta versión se ha sacado el tono de farsa, de comedia; es una obra que encierra, además de toda esa comicidad que el público puede ver, un teatro de ideas, un teatro poético.

— ¿Cómo es su personaje?

—Soy el Actor. Hay que decir que el telón de fondo de la obra es «Hamlet». Rosencrantz y Guildenstern son dos personajes secundarios, quizá los más ninguneados por el autor. El Actor es un poco una metáfora que les dice que sigan adelante y que es interesante vivir. Eso requiere muchas estrategias para llevarles a su destino; es un personaje que da mucho color a la obra.

—Hablemos del actor, pero no del actor de la obra. ¿Cuántos montajes a lo largo de estos años?

— Casi tantos como años llevo trabajando. Pienso que a lo largo de estos 27 años me he mantenido entre la tradición y la vanguardia. Creo que soy un poco actor-puente entre esas dos formas, ya que desde la comedia musical he pasado al clásico, a la tragedia griega y al drama. Soy un actor privilegiado en ese aspecto, ya que he tocado todo los palos y he tenido suerte porque no me han encasillado en ninguno de esos estilos. Siempre procuro buscar el riesgo ya que sin complicación no se avanza.

—En la presentación, uno de sus compañeros dijo que Juan Ribó era un «místico» del teatro...

— Creo que no quería decir eso. En este encuentro creo que nos hemos aportado mutuamente cosas. Es muy importante que un actor con la preparación clásica como la que yo arrastro tenga una especie de simbiosis con la gente joven; ellos me han dado un reciclaje, y yo ciertas claves que he aprendido sobre los escenarios.

— ¿Exige mucho el público de Madrid?

— Al tener una mayor oferta el público madrileño reacciona de otra forma. No es igual hacer dos o tres representaciones en una ciudad donde la oferta es muy reducida que hacer temporada en Madrid. Al ser una ciudad estresada y con tanta variedad de montajes se está más acostumbrado al teatro, pero no por ello deja de ser más exigente.

—¿Qué tipo de teatro le gustaría representar?

— Creo que uno de los problemas actuales del teatro es que nos alejamos de la realidad de la vida, de la calle en el sentido de las personas, y había que recuperar un teatro que diga cosas y a la vez entretenga.