Interior de la Parroquia Virgen Peregrina de Fátima
Interior de la Parroquia Virgen Peregrina de Fátima - ISABEL PERMUY

Una joya desconocida del Barrio de Salamanca

La Parroquia Virgen Peregrina da servicio da servicio a menos de tres mil fieles, destaca por sus pinturas de Ajaje

MADRIDActualizado:

Volvemos a un Madrid que también es centro, el Barrio de Salamanca, que no en vano es la zona con el metro cuadrado más caro de España, según dicen. Parroquia Virgen Peregrina, atendida por los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Una parroquia que pasa inadvertida, de no mucha población. No llega a tres mil habitantes y una extensión no muy amplia en calles. Dicen que este templo es la joya oculta del Barrio de Salamanca. Un templo en el que destacan las pinturas firmadas por Ajaje.

La historia vuelve a dar razón y razones de la presencia de esta comunidad de los Oblatos. El 18 de noviembre de 1882 llegaron a Madrid, tres oblatos de nacionalidad francesa que forman la primera comunidad del barrio de Chamberí. Con anterioridad habían ingresado en la Congregación cuatro españoles: los padres Amores y Carbonell, Clavé, Vila y Repiso, que se habían formado en Francia. Su aterrizaje se debe a la llamada que les hicieron las Religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos. ¿Qué tenían que ver estas religiosas con los Oblatos? El contrato de afiliación que habían acordado San Eugenio de Mazenod, fundador de los Oblatos, y el P. Bienvenido Noailles, fundador de las Religiosas de la Sagrada Familia. Estas religiosas, muy arraigadas en Madrid, se sentían desprotegidas espiritualmente. Por eso, recurrieron al Superior General de los Oblatos para solicitarle que enviara sacerdotes que las prestaran el servicio de capellanes. Durante 36 años, los Oblatos capellanes habitaron diferentes pisos alquilados en el Barrio de Chamberí. En 1918 adquirieron en propiedad, con ayuda económica de la Congregación, una casa individual de dos plantas, sótano y jardín espacioso en la calle de Diego de León.

Después vino la Guerra Civil, que dejó sumida en la penuria económica a la Congregación en España, pero con la gloria del martirio de 22 de sus miembros. La primera capilla de esta casa de Diego de León fue ampliada en 1943 y el 13 de mayo de ese año fue inaugurada la nueva Iglesia, conocida como Santuario de la Virgen de Fátima, en respuesta al fervor mariano suscitado por la imagen peregrina de la Virgen de Fátima. En 1965, el arzobispo Casimiro Morcillo erigió la Parroquia de la Virgen Peregrina de Fátima, nombre con la que se conoce hasta el día de hoy.

El actual párroco de esta iglesia, desde el pasado septiembre, es el P. Buenaventura González, que ha llegado aquí después de una amplia experiencia pastoral en la comunidad de Nuestra Señora de la Esperanza y San Eugenio en Málaga. Le ayudan en las tareas parroquiales los padres Octaviano Vega, Antonio Buenanno y Juan Manuel Álvarez, aunque es verdad que los dieciséis religiosos que componen la comunidad echan una mano en lo que se necesite. Una comunidad que también es enfermería de esta institución religiosa que, en Madrid, tiene una casa en Pozuelo.

El carácter misionero de los Oblatos se percibe en su forma de entender la pastoral, que como señala el padre Ventura «nace del proyecto de una Iglesia que necesita siempre renovación, reactivación, ir al fondo. Ésta fue y sigue siendo la tarea de las misiones parroquiales, con visitas a domicilio, momentos de encuentro y de oración en pequeños grupos, grandes celebraciones en la iglesia, procesiones por las calles».

Esta iglesia tiene una amplia dimensión sacramental, atención a los fieles en horario de misas y de confesiones. La atención sacramental y la atención a los enfermos, entre otras formas por la actuación del grupo de la Legión de María, muy activo en la parroquia. También hay un grupo de Vida Ascendente y uno de liturgia encargado de la preparación de las celebraciones.

La Cáritas parroquial, en este contexto urbano, trabaja en un interesante proyecto en colaboración con el Centro de Salud de Lagasca, el servicio a las personas mayores que son acompañadas cuando necesitan ir al médico o demandan medicinas. A través del equipo de acogida de Caritas se atiende las necesidades de una docena de familias. En estas últimas fechas se ha decidido que las donaciones de ropa se hagan en las cercanas parroquias de Santa Mónica y Nuestra Señora del Pilar. El lunes se celebrará el día grande de esta parroquia.