Los jóvenes piden ante el «Balcón de Rosales» más alternativas de ocio
Dos jóvenes miran los carteles con el rostro de Álvaro en la discoteca donde fue asesinado

Los jóvenes piden ante el «Balcón de Rosales» más alternativas de ocio

CARLOTA FOMINAYA | MADRID
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Las puertas de la discoteca donde murió Álvaro Ussía se convirtieron ayer de nuevo en un lugar de reivindicación de los jóvenes. Allí permanecían cientos de velas aún encendidas por sus amigos. En ese mismo escenario, los chavales que se acercaban a recordar al joven asesinado pedían a la Administración nuevas alternativas de ocio, opciones distintas a las discotecas de madrugada, como puedan ser «conciertos, obras de teatros, o exposiciones gratuitas». Eso sí, sin olvidar mayor regulación para los locales de ocio y para el colectivo de los porteros de las salas de fiestas.

Todos ellos apuntaban «una clara falta de opciones de ocio». «Hay que darle vida de noche a la ciudad y no tiene por qué ser obligatoriamente con discotecas. Algo así como la Noche en Blanco pero más a menudo», indicaba Isidro, que se había acercado junto a Flora hasta la puerta del Balcón de Rosales. Ellos están seguros de que si las «autoridades apuestan por los jóvenes, estos responderían. Habría muchos menos problemas, ni ocurrirían cosas como lo que le ha pasado a Álvaro, a dos chicos de Alcorcón o a uno de Barcelona».

Alternativas de ocio nocturno como las que ofrecen en otros países del norte de Europa, donde, añadían, «empiezan antes a divertirse y disfrutan igual o más que nosotros», decían. «Aquí parece que si tienes imaginación eres un raro». En este sentido, otros jóvenes que también se habían acercado durante la tarde de ayer al lugar donde murió Ussía, proponían que no se les penalice cuando realizan actividades callejeras, «inocuas y creativas», planteaban.

Los no tan jóvenes, como el matrimonio formado por Joaquín y Flor, pedían lo mismo. Señalaban no entender «porqué los chicos se tienen que pasar la noche bebiendo». «En nuestra época no hacía falta quedarse hasta las seis de la madrugada». «Ojalá que todo cambie».

«En el limbo de la legalidad»

Junto a estas peticiones de alternativas nocturnas a la administración, el resto de las demandas de los que se acercaban por el lugar insistían en la futura regulación para el colectivo de los porteros. En este sentido volvieron a exigir que esta figura no vuelva a estar más «en el limbo de la legalidad», y que sean profesionales «capacitados y habilitados de alguna manera». Las razones para Alí, un marroquí que se acercó en la tarde de ayer hasta el Balcón de Rosales, estaban muy claras. «Son trabajos de cara al público, necesitan unos conocimientos mínimos, y si no, que se dediquen a la jardinería o a picar piedra».