Martínez-Almeida posa, tras ser investido alcalde, en la cuarta planta de Cibeles - Maya Balanya | Vídeo: EP

José Luis Martínez-Almeida: «Me puse nervioso al ver que los ediles de Vox no llegaban al pleno»

El popular confiesa desde su nuevo despacho de Cibeles que el pacto con la formación de Abascal se selló cinco minutos antes de su investidura

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El broche de la negociación entre el PP y Ciudadanos para convertir en alcalde a José Luis Martínez-Almeida (Madrid, 1975) lo pusieron el propio candidato y Begoña Villacís en un despacho, a puerta cerrada, del edificio de grupos municipales de la calle Mayor pasadas las nueve y media de la noche del viernes. El acuerdo con Vox, confiesa el nuevo regidor de la ciudad, ya desde la cuarta planta del Palacio de Cibeles, se rubricó a cinco minutos de comenzar el Pleno de investidura, en unos despachos situados bajo la Cámara madrileña. «In extremis». Almeida confiesa que estaba inquieto. Todo puede pasar en política.

—¿Temía que se pudieran romper las negociaciones en algún momento? ¿Cuál era el socio más peligroso?

—Cuando firmo el pacto con Cs ya sé que no se va a romper. El problema es que con Vox no se firmó hasta las once menos cinco de la mañana. Prácticamente lo teníamos acordado, pero esto es como todo, a cinco minutos del Pleno no se había producido la firma y tú llegas con cierta inquietud. Los ediles de Vox no aparecían, se retrasaron cinco minutos en el Pleno, y me puse nervioso (bromea).

—¿Cuál fue la negociación más dura, la de Cs hasta la noche o la de Vox de madrugada?

—Fueron distintas porque al final es cierto que el cansancio se arrastraba ya con la negociación de Cs, pero con Vox tampoco fue tan complicada.

—¿Cómo le sentó a Cs que pactaran al final ciertas cesiones con Vox?

—Yo se lo advertí a Begoña que estábamos negociando porque teníamos que contar con sus cuatro votos. Era consciente de la negociación.

—¿Qué le dijo? ¿Mientras Cs no salga en la foto...?

—Que era una negociación que nos correspondía a nosotros y le parecía bien que lo hiciéramos.

—El juevesCs le propuso dividirse la alcaldía. ¿El viernes también?

—Sí.

—¿La formación de Rivera ha jugado bien sus cartas o se excedió?

—Creo que los dos hemos salido satisfechos de las negociaciones. De verdad. Cuando se tiene que formar un sólo gobierno, porque esto va a ser un solo gobierno, es mejor que no haya vencedores ni vencidos.

—El otro día reprochó a Villacís en público que le hubiera molestado que su ambición personal por ser alcaldesa frustrara el cambio. ¿Se han enfriado las relaciones entre usted y la ahora vicealcaldesa?

—Cuando nos encontramos fue exclusivamente para cerrar el acuerdo y los dos sabíamos que teníamos la responsabilidad de cerrarlo. Mirar atrás no tiene sentido. No se ha enfriado las relaciones porque somos conscientes que en una negociación hay que ir acercándose y que se parte con diferencias. Lo que hicimos con muy buena cabeza fue no participar en la negociación inicial porque ahí sí se producen roces y eso podría haber dificultado el pacto.

—¿Cómo consiguieron rebajar de madrugada las exigencias de Vox y pasar de que entraran en áreas de gobierno a que aceptaran distritos?

—Es una cuestión del ámbito interno de las negociaciones.

—Hay un punto que difiere con Cs y Vox en los acuerdos sellados. El primero dice que los concejales deberán dimitir si están imputados en algún delito de corrupción. En el segundo, cuando se dicte el auto de procesamiento, es decir la apertura de juicio oral, también por corrupción. ¿Dónde está el límite? Son contradictorios...

—No, son complementarios. Nosotros hemos firmado con Cs que si un concejal del PP es imputado por corrupción tendrá que dimitir. Vox no entiende que sea ese el momento. Cada uno me exigirá que cumpla ese acuerdo. Nosotros vamos a cumplir ambos acuerdos.

—¿Qué consejos le han dado los ex alcaldes del PP que ayer asistieron a su sesión de investidura?

—Gallardón, que le llame cuando quiera. Me ha dicho «yo no te voy a molestar, pero llámame siempre que lo necesites, de verdad, para cualquier cosa». Ana Botella también ha estado muy cariñosa. Pero con Álvarez del Manzano tengo una relación especial. No tiene que decirme que le llame porque ya le llamo.

—¿Y su predecesora en el cargo de portavoz municipal, Aguirre?

—A ella le dije el otro día que me iba a comprar un traje para la alcaldía y me dice «no lo hagas, no lo hagas, acuérdate de Simancas en 2003. Cuando seas alcalde te los compras». Simancas se compró seis trajes y nunca fue presidente regional por el «tamayazo».

—¿Gallardón no le guarda rencor por haberle paralizado las obras de Serrano?

—(Ríe) Ninguno.

—El discurso en el Pleno de Carmena y el PSOE han sido ásperos. La alcaldesa saliente quiso recalcar que no era igual la situación en 2015, cuando ustedes fueron los más votados, que en 2019, que ha sido Más Madrid. Usted prefirió no bajar al barro.

—No comparto su visión, pero la respeto. Yo he preferido tener palabras de respeto institucional. Era un día de marcado tono institucional, pero quizás los discursos de Más Madrid y PSOE no lo respetaron. Eso sí, tuve que matizar que en Cibeles hace cuatro años hubo concejales que tuvieron que salir escoltados porque fueron amenazados, increpados, coaccionados y sin embargo hoy [por ayer] ningún concejal ha tenido que sufrirlo. Algo hemos ganado ya.

—¿Se reafirma en lo que comentaba en una entrevista preliminar a este diario de que en este verano desactivará los semáforos de la A-5 e iniciará la moratoria de denuncias de Madrid Central?

—Sí. Los semáforos es una decisión de Junta de Gobierno que no tiene que pasar por Junta y estamos estudiando el decreto de Madrid Central para ver si se puede abordar única y exclusivamente desde las competencias de la Junta o exige una modificación de la ordenanza de Movilidad. Nosotros entendemos a priori que con modificar el decreto regulador, sin pasar por el Pleno, se podrá hacer.

—¿Y la Operación Chamartín cuándo la llevara a pleno?

—Nuestra intención es agilizarla en la medida de lo posible. Si no es en julio, lo haremos lo antes posible.

—¿Qué concejales del PP van a estar al frente de sus cinco áreas?

—Paloma García Romero se encargará de Obras e Infraestructuras; Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante; Cultura, Andrea Levy; Hacienda, Engracia Hidalgo; Inmaculada Sanz, Seguridad y Portavocía del Gobierno

—¿Y el distrito por excelencia, Centro?

—Suena José Fernández.

—¿Ha sido duro llegar hasta aquí?

—Mucho. Anoche [por el viernes] me dio hasta ciática (ríe).

—¿Está contento?

—Mucho. Espero estar a la altura de lo que merecen los madrileños.