Jesús Neira a su mujer: «Te quiero mucho, estás muy guapa, no llores»

Jesús Neira a su mujer: «Te quiero mucho, estás muy guapa, no llores»

CARLOTA FOMINAYA | MADRID
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«Te quiero mucho, estás muy guapa, no llores». Esas son las primeras frases que tras más de dos meses en coma acertó a decir ayer el profesor Jesús Neira, nada más ver a su mujer, Isabel Cepeda, en la última visita que esta le hizo por la mañana en la UCI del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda antes de su traslado a planta. Ella no podía contener las lágrimas, y sólo acertaba a responder con un «Jesús qué alegría, te quiero muchísimo». «Oírle ha sido impresionante». «Estoy muy, muy contenta». Ayer fue, sin duda, uno de los días más emocionantes en la vida de esta mujer. «Sí, parece mentira. Me ha impactado tan sólo el hecho de volverle a oír hablar. Hasta ahora decía palabras, movía los labios, pero escuchar como construye correctamente frases enteras es muy significativo».

Lo que sí es verdad es que la primera «charla» del profesor -convaleciente tras la agresión cuando intentaba mediar en un caso de violencia de género el pasado 2 de agosto- no la tuvo con ella, sino con las enfermeras que le han atendido durante estos meses. Para ellas ha sido su primer «Buenos días» y sus primeras palabras de gratitud: «Muchas gracias a todas. Y también muchas felicidades. Trabajan ustedes muy bien y me cuidan muy bien. Son ustedes fantásticas».

Después, ha podido ver a sus hijos gemelos, Alejandro y Daniel, a quienes les ha dicho «¡hola carotas!» -que es la expresión afectiva que utilizaba para referirse a ellos antes del accidente-, y a su otra hija y ojito derecho, Laura, además de preguntar por su madre. «No se olvida de nadie. Parece que rige muy bien», se sonreía ayer su mujer. Cepeda explica que le han intentado transmitir que lo suyo ha trascendido, incluso, fuera de nuestras fronteras. «Que todo el mundo desea que se recupere, que ha despertado muchas emociones... sin querer impresionarle ni presionarle demasiado. Pero lo sabe».

Terrible situación

Y consciente de ello ha dicho que «por favor, se lo agradeciéramos a todo el mundo que ha demostrado cariño, que le ha apoyado, que ha rezado por él». «Que por favor lo dijera, que quería dar las gracias a todo el mundo, a toda España», insiste. Está tan consciente que algo en su interior le hace pensar que está saliendo de una situación terrible. «Me ha dicho que tiene la sensación de que «ha sido un milagro»». Tras esta primera visita, Jesús ha tenido una única petición para Isabel: «Vuelve pronto».

Todavía les queda juntos mucho por pasar pero eso ya supone, según esta mujer, «fontanería. El trabajo fino está ya hecho. Que se queje de que le duele me parece música celestial». Puede tener alguna recaída pero realmente ya está fuera de peligro. «Ya he aprendido a convivir con esa situación. No hay plazos. Esto es según vaya viniendo. Cada persona es una, y reacciona de una manera. Unas van más deprisa en unas cosas, otras en otras. Pero es verdad que con Jesús están sorprendidos».

Físicamente está en un estado terrible. «Da lástima, está raquítico», dice Cepeda, y le queda mucha rehabilitación por delante, pero todo el mundo está muy contento, el primero él, que hasta en esas condiciones muestra su excelente humor. «Hoy su enfermera le obligaba comer, y él decía que no y le enseñaba el músculo que no tiene en el brazo. ¡¡Que risa nos ha dado!!», cuenta exultante esta mujer. Las perspectivas eran terribles. De hecho durante muchísimo tiempo nunca pensaron que pudiera llegar este día, pero desde el pasado día 13 Jesús ya mostraba una señalada mejoría. «Los médicos decían que estaba más «reactivo», más conectado con lo que hay a su alrededor, y que esto podía llegar en cualquier momento», relata con un renacido brillo en los ojos.

Dado el historial médico previo de Jesús, hubo momentos muy malos, relata, «como el de la sepsis generalizada que llegó a padecer a finales de agosto, cuando estaba con el nítrico y todas las medidas de ventilación mecánica puestas en marcha. O como cuando no tuvieron más remedio que quitarle el anticoagulante, que le podía haber provocado un trombo en un instante».

Su médica, la doctora Martínez, les llegó a decir que «nunca, nunca, en treinta años de actividad profesional había visto unos pulmones tan dañados, tan deteriorados como los de Jesús». Hasta uno de sus mejores amigos, que había sido su cardiólogo durante muchos años, y que estaba al tanto de las radiografías, también llegó a decir que esos pulmones «eran irreversibles, del todo irrecuperables».

Traslado a planta

Por eso nadie duda de que el traslado de Jesús desde la UCI a planta a última hora del día de ayer supone un gran éxito para todos los que le han atendido. «Todo se lo debo al equipo de la doctora Martínez que, junto con la doctora Conejero, ha tenido que tomar muchas decisiones. La medicina no son matemáticas. Pero en este caso lo han hecho muy bien», reconoce, emocionada.