Los indigentes, «patata caliente»
DE SAN BERNARDO Patricia, una de las 60 indigentes, duerme durante el día en lo que se ha convertido en su hogar: la T-4 de Barajas

Los indigentes, «patata caliente»

T. G. RIVAS / S. MEDIALDEA | MADRID
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Nada ha cambiado para los indigentes del Aeropuerto, los de la fuente de Colón o los miles de «sin techo» que se extienden por toda la capital. Su miseria continúa siendo la misma mientras algunas de las partes implicadas buscan responsables.

Ayer mismo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aclaró que el Gobierno regional «no tiene», por ahora, «competencias sobre el Aeropuerto de Barajas». Del mismo modo, cargó de obligaciones a Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) y al Ministerio de Fomento para con los indigentes que viven en las instalaciones aeroportuarias.

En cuanto a la decisión de cerrar o no el aeropuerto en horario nocturno, indicó Aguirre, corresponde a «su dueño». «Aena será quien tenga que decidir si llama al Samur social o si nos pide ayuda a la Consejería de Familia y Asuntos Sociales», concluyó.

Desde Aena se sorprendieron por las declaraciones de la presidenta, ya que, según el ente público, «no tenemos competencias sanitarias, ni de asuntos sociales, ni de orden público. Los indigentes que viven en el aeropuerto tienen un problema principalmente social que Aena no puede resolver por sí sola. Por ello, desde hace diez meses estamos manteniendo reuniones con la Delegación del Gobierno, con la Comunidad y con el Ayuntamiento para buscar las mejores soluciones». Por ahora, «no hay nada decidido, pero se hará algo en colaboración con todas las instituciones. Para eso Aena es un servicio público de Madrid», matizaron desde este ente público.

El aeropuerto no se cierra

En cuanto al posible cierre del aeropuerto, la entidad pública declaró que «no tiene sentido cerrarlo por las noches para dejar dentro a los «sin techo» actuales».

Por su parte, el tercer agente implicado en esta cuestión, el Ayuntamiento de Madrid, dijo a través de su vicealcalde, Manuel Cobo, que tiene una «obligación moral y política» con todos los indigentes.

El recuento de personas sin techo que lleva a cabo periódicamente el Consistorio detectó, en la noche del miércoles al jueves, un incremento sobre las cifras normales de este colectivo en la T-4, informó ayer Cobo. A su juicio, este hecho puede deberse a que muchos «sin techo» que ignoraban esta función alternativa de la nueva terminal, enterados por la prensa de la posibilidad de utilizarla como improvisado albergue, hubieran acudido por una especie de «efecto llamada».

El vicealcalde aseguró que los responsables de Servicios Sociales municipales no tienen constancia de un incremento de personas «sin techo» en los últimos meses por motivo de la crisis económica. Recordó que el cuidado y atención a estas personas es una ocupación del Gobierno local desde hace años. Así, explicó, en 2003, Madrid tenía dos albergues «y ahora tiene ocho», y si antes se presupuestaban 5 millones de euros anuales con este fin, ahora son 14.

También hizo hincapié en la mejora en los recursos al alcance de este colectivo, que «antiguamente dormía en el Metro», e insistió en que es «imposible obligarles a dejar la calle e ir a un albergue si ellos no quieren, salvo que haya un problema de enfermedad». Por todo ello, concluyó que es un problema que «trasciende de las competencias y posibilidades de este Ayuntamiento». Cobo señaló, según el último recuento de personas que viven en la calle del 26 de febrero, que «no hay una variación sustancial. Es más o menos igual a las cifras de otros años». Aún habrá que esperar a las cifras cerradas que están recopilando hasta 641 voluntarios.