En los años sesenta, en los días de colada, las mujeres lavaban en las losas de la Casa del Agua, en Montejo de la Sierra

Imágenes para el recuerdo

La Sierra Norte de Madrid es algo más que sus cuarenta y dos pueblos. Son sus gentes, sus paisajes, sus costumbres, sus fiestas... Imágenes todas que ahora quedan retratadas para la memoria en una nostálgica publicación

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TEXTO: MABEL AMADO

MADRID. Siglo y medio. Ciento cincuenta años. Es tiempo suficiente para mirar al pasado y comprobar cómo han cambiado la vida, las costumbres y los paisajes en una zona singular de la Comunidad de Madrid, su Sierra Norte. Del Valle del Jarama al del Lozoya y de la Sierra de la Cabrera a la del Rincón, sus cuarenta y dos pueblos conforman un rico legado que, a modo de recuerdo viajero, ahora ha sido recogido en una nostálgica publicación.

«Pueblos de la Sierra Norte de Madrid. Imágenes para el recuerdo», es el título del libro que gracias al trabajo de Juan Miguel Sánchez Vigil y Ángel Sanz Martín acaba de ver la luz bajo los auspicios de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Sus casi cuatrocientas páginas reúnen un sinfín de fotografías que retratan el día a día de unas gentes que sirvieron para forjar la historia y el progreso. Como una crónica contada de abuelo a nieto, las instantáneas traen a la memoria oficios, labores, fiestas, tradiciones, lugares y hasta trabajos para las grandes infraestructuras de presas, acueductos y canalizaciones. Amores, pasiones y dolores rodeando los límites de la Sierra Norte...

Viaje en el tiempo

Para acercarnos aún mejor a este recuerdo, los autores han dividido el libro en seis capítulos -Valle del Jarama, Sierra de la Cabrera, Valle Alto del Lozoya, Valle Bajo del Lozoya, Sierra del Rincón y Valle Medio del Lozoya-y han reunido numerosas fotografías aportadas por vecinos e instituciones, junto a más de una instantánea del famoso fotógrafo inglés Charles Clifford. Como reconoce el consejero de Presidencia, Francisco Granados, en el prólogo de la propia publicación, «no es posible ganar el futuro sin tener presente el pasado, de ahí la importancia de trabajos como éste, que recuperan estas imágenes para el recuerdo, para acercarnos a las gentes y a los pueblos de la Sierra Norte de Madrid de los últimos 150 años».

Comenzamos con un recorrido por El Vellón-El Espartal, Patones, Redueña, Torrelaguna y Torremocha del Jarama. Tras una reseña histórica y artística de cada pedanía, el lector se retrotrae en el tiempo a una vida en blanco y negro. El paso de las hojas nos acerca quintos, procesionarios, escolares, calderetas, vaquillas, vecinos trillando con bueyes o aventando en la era... Y como recuerdan los autores: «De sol a sol, con el tiempo justo para almorzar el tocino de veta. Tragos de vino tinto y la espalda rota...»

También admiramos iglesias, antiguos lavaderos y molinos, vistas aéreas, encierros, bendiciones de fuentes, la fiesta de Los Mayos y la miel, un delicado producto artesanal de la zona.

Seguimos con la Sierra de la Cabrera y Bustarviejo, Cabanillas de la Sierra, Lozoyuela-Las Navas de Buitrago-Sieteiglesias, Navalafuente, Valdemanco y Venturada. Vemos mozos, arcos engalanados, extras de película, escuelas de piedra y teja, herreros y carros que nos recuerdan la explotación agrícola en la zona. Sin olvidar la ganadería, con fotos de una tradicional matanza del cerdo y las inolvidables fiestas en torno al toro.

Duras jornadas en el campo

El Valle Alto del Lozoya (Alameda del Valle, Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes-El Cuadrón, Gargantilla del Lozoya-Pinilla de Buitrago, Lozoya, Navarredonda-San Mamés, Pinilla del Valle y Rascafría-Oteruelo del Valle) también rezuma prados, huertas y monte. Y también piedra, junto al río Lozoya. Son duras jornadas en el campo o en la mina que se superponen al recogimiento en procesiones y al regocijo de fiestas o excursiones.

Ya en el Valle Bajo del Lozoya, por las calles de Berzosa del Lozoya, Cervera de Buitrago, El Atazar, El Berrueco, Puentes Viejas y Robledillo de la Jara, nos topamos con nieve, casas de piedra, vecinos construyendo presas, el molino de Leocadio Vicente, la Picota, la vendimia...

La Sierra del Rincón -Horcajuelo de la Sierra, La Hiruela, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón y Puebla de la Sierra- también nos depara caminos de barro, construcciones de piedra, vacas y gallinas en libertad y la tarea de la trilla. Como en el Valle Medio del Lozoya y sus singulares Braojos de la Sierra, Buitrago del Lozoya, Gascones, Horcajo de la Sierra-Aoslos, La Acebeda, La Serna del Monte, Madarcos, Piñuecar-Gandullas, Robregordo, Somosierra y Villavieja del Lozoya.

En definitiva, un encuentro con el pasado, con «la vida capturada en pequeños instantes que nos recuerdan las historias y la convierten en Historia», como afirma Granados.