La torre de 65 metros del Teologado e iglesia de San Pedro Mártir de la Orden Padres Dominicos
La torre de 65 metros del Teologado e iglesia de San Pedro Mártir de la Orden Padres Dominicos - IGNACIO GIL
Teologado de los Dominicos

La iglesia hipérbola de Fisac, nuevo BIC para Madrid

La Comunidad incoa el expediente para dar la máxima protección a esta obra clave del funcionalismo aplicado a un espacio religioso

MadridActualizado:

A mediados de los años 50 del siglo pasado, la arquitectura entró en un profundo debate sobre su expresión religiosa. Miguel Fisac (Daimiel, 1913- Madrid, 2006) optó por la «verdad». Un concepto con el que quiso despojar a las iglesias de la «magia». «Todo en ella es real. Tratamos de conseguir que la elevación hacia Dios se realice, no por medio de trucos sino de la autenticidad», explicaba a ABC en diciembre de 1959, con motivo de la inauguración del Convento, Teologado e Iglesia de San Pedro Mártir de la Orden de Padres Dominicos. El genial arquitecto, reconocido al final de su carrera con el Premio Nacional de Arquitectura, pudo comprobar con orgullo que tenía razón. Esa «verdad» con la que concibió su obra logró atraer a fieles hasta el templo fascinados por las formas y los volúmenes que creó y, especialmente, por la torre de 65 metros, formada por 16 pilares de hormigón armado unidos por una rampa, icono de la A-1 a su salida de Madrid.

Por su singularidad, dentro del catálogo de edificios contemporáneos de la región, la Comunidad de Madrid acaba de incoar el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto arquitectónico. Una joya, a ojos de los expertos, del funcionalismo orgánico aplicado a un espacio religioso. «Fisac trasladó a su arquitectura el humanismo que trataba de aplicar a su propia vida personal», apuntan en el documento firmado por la Dirección General de Patrimonio del Ejecutivo. Con esta declaración «cierran el círculo» de una decena de construcciones contemporáneas que gozan de la máxima protección. De ello, se siente especialmente «orgullosa» Paloma Sobrini, su directora general.

Desde 2015, inicio de la legislatura, el Gobierno de la Comunidad ha incoado un total de 55 BIC y 28 Bienes de Interés Patrimonial (BIP), más otros once expedientes en marcha.

La Comunidad de Madrid cierra, con esta declaración, una decena de construcciones contemporáneas protegidas por su singularidad y valor histórico

El Teologado de Fisac se suma así a una selecta lista formada por edificios como la Torre del BBVA, de Sáenz de Oiza; el gimnasio del colegio Maravillas, de De la Sota; o el Edificio Capitol de la Gran Vía, entre otros. «No hay mejor protección que el conocimiento que los madrileños puedan tener sobre sus edificios singulares», defiende Sobrini. «El terrible incendio de Notre Dame, en París, demostró hasta qué punto el Patrimonio es percibido por los ciudadanos como propio, como elemento conformador de la cultura de un país», añade Jaime de los Santos, consejero de Cultura, Turismo y Deportes. «Garantizar la conservación del patrimonio ha sido estos años una de las prioridades de nuestras políticas culturales», subraya.

Plano de la planta en forma de hipérbola del templo de los Dominicos
Plano de la planta en forma de hipérbola del templo de los Dominicos

La planta de la iglesia, dentro del conjunto, y su distribución y funcionalidad interior, fue objeto de admiración y estudio para toda una generación de arquitectos. Fisac trazó una hipérbola y dispuso, en el centro de la misma, el altar. Lograba así cumplir con la funcionalidad de una iglesia conventual –con un espectacular coro de 300 frailes– pero, también, con su utilidad pública para 700 fieles sentados. Estos en la parte más baja, el altar en una posición más elevada y, ascendiendo tras él de forma discreta, la grada para el coro. «Presenta unas características de uso claras y eficientes», presumía Fisac en sus escritos sobre el templo. En estos, además, mostraba su orgullo por haber empleado una hipérbola para lograr su objetivo. «No conocemos que hasta ahora se hubiera utilizado», firmaba en 1960.

El conjunto está formado por otros elementos constructivos destacables, además de la capilla del Santísimo aneja al templo, que siguieron un mismo esquema: el rezo, la enseñanza y el esparcimiento. Fisac diseñó diferentes espacios para los padres profesores, para los padres jóvenes y para los coristas, con un salón de actos, el refectorio o un estudio de radio, entre otras estancias. El arquitecto integró servicios como las cocinas o la enfermería –dispensados por monjas con un pequeño pabellón propio– dentro del conjunto. La casa de máquinas –para la electricidad, la calefacción y el vapor– y el depósito de agua se construyeron por separado.

El número de padres que habitan el conjunto es significativamente menor a la capacidad para la que había sido proyectado por Fisac en los años 60

Chabolismo

Intrépido viajero, conocedor del urbanismo y la arquitectura de medio mundo –especialmente interesado en la nórdica–, Fisac tenía una idea muy clara del sentido de su trabajo. Preguntado por el futuro de las ciudades en los años 60, ya advertía: «El elemento configurador de las ciudades que nacen es el interés privado, el fenómeno económico particular. Falta una conciencia cívica general, como en Atenas; o cristiana, como en Roma». Abrazado hoy por nuevos desarrollos urbanísticos como Las Tablas y Sanchinarro, cuando se comenzó a construir el espacio que ocupa era solo un descampado cercano a poblados de chabolas ya desaparecidos como El Cajón, Valdebebas o Los Olivos. Su obra inició el cambio para ese entorno desde el kilómetro 7 de la carretera de Alcobendas.

Aceptó el encargo en 1955 después del aplauso obtenido por los Padres Dominicos por su diseño para el colegio apostólico de Arcas Reales que la orden levantó en Valladolid en 1952, del que heredó algunas líneas maestras. Su predilección por el empleo del hormigón y el ladrillo se materializó en un conjunto que destaca por su «ligereza».

Vista de la misa inaugural de la iglesia de San Pedro Mártir, en 1959
Vista de la misa inaugural de la iglesia de San Pedro Mártir, en 1959

Luz, forma y color

«Consideraba que la concepción de un templo católico exigía unas peculiaridades específicas y, siguiendo la línea de su idea de arquitectura como “trozo de aire humanizado”, estimaba que las iglesias debían acoger o moldear un “trozo de aire sagrado” que reconectase al usuario con el misterio de lo divino. La belleza del espacio debía emanar de la propia arquitectura, no de los elementos superpuestos a la misma», recoge el texto en su argumentación para que el conjunto de Fisac sea declarado BIC.

Los lucernarios, las formas pulidas –a pesar de la dureza de los materiales empleados–, y las vidrieras de color constituyen uno de los elementos configuradores de este espacio. El expediente también pone en valor los bienes muebles integrantes del patrimonio que constituyen parte esencial de su historia. Entre ellos, enumera el gran crucifijo central del interior de la iglesia y el grupo escultórico en madera de la capilla del Santísimo Sacramento de Pablo Serrano; y el crucifijo en bronce de Susana Polac y una virgen de Francisco Farreras que se encontraban en origen en la capilla del antiguo estudiantado. Las placas con imágenes religiosas de José Luis Sánchez, que en su día identificaban los dormitorios de los alumnos, se encuentran almacenadas.

La escasez de vocaciones ha llevado a reordenar el espacio. El número de padres que habitan el conjunto es significativamente menor a la capacidad para la que había sido proyectado por Fisac. Un 40% de sus instalaciones han sido cedidas al colegio británico privado St. George International School de Madrid.