Carlos Hipólito da vida a «Patizanco» del musical «Historia de un caballo». ABC

«Historia de un caballo», un musical muy «literario» en la escena madrileña

MADRID. Carlos Galindo
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Cuando todo el mundo habla de los musicales, cuando los escenarios madrileños se llenan, o se llenarán, en este comienzo de temporada de musicales con nombre internacional y grandes éxitos en las carteleras de Broadway o Londres, llega un musical europeo, recuperado después de 22 años para los escenarios, que difiere de los anteriores, según insisten en recalcar sus productores, en que este es un «musical literario».

Se trata de «Historia de un caballo», de León Tolstoi, que hace ya 22 años puso en escena Manuel Collado, con versión de Enrique Llovet y música adaptada por José Nieto, que estuvo protagonizada por Francisco Valladares, que repite ahora el papel de entonces de Príncipe Serpujovski, y el también desaparecido José María Rodero, en Patizanco, que ahora interpreta Carlos Hipólito.

Según recordó su director, Salvador Collado, «ahora se ha dado una forma más musical que la que tuvo en aquel momento. toda la música es composición nueva lo que hace que esta versión -se mantiene la de Enrique Llovet- sea más musical que dramática sin perder su carga emocional. No tiene grandes efectos sino que engancha al público por el texto, ya que es un cuento muy hermoso de Tolstoi.

«Historia de un caballo» es un clásico de la dramaturgia rusa, un texto intemporal dentro de la literatura universal que aborda de una manera sencilla una gran historia, una historia llena de cuestiones que ahora son totalmente válidas: la amistad, el respeto, la pasión, la ternura, el amor, la juventud y la vejez, la xenofobia... Esta historia no deja a nadie indiferente, no es una historia intelectual o culta, es un pequeño cuento de sensaciones, de emociones, algo muy fácil de sentir, muy humana...

Francisco Valladares, según confesó, no dudo un instante volver a dar vida al mismo personaje del príncipe de Serpujovski, del que guarda gratos recuerdos, aunque ahora ha evolucionado adaptándose a un musical de hoy, y para quien José Nieto ha escrito una canción nueva.

Para Carlos Hipólito, un actor que ha acaparado premios con sus últimos trabajos, ya fueran de teatro clásico ya de teatro contemporáneo, el interpretar este «Patizanco», que en su momento hizo José María Rodero «es un regalo para un actor; es muy difícil convertirse en caballo en escena. Para mi es un motivo de orgullo y satisfacción herederar un personaje que hizo este gran actor, pero no me coarta a la hora de hacerlo ni he querido ver el vídeo que existe de aquel montaje, para no mediatizar las cosas. He enfocado mi trabajo como lo he hecho siempre, con mucha sinceridad, sencillez e intentando llegar a la esencia de lo que se trata. De todas formas, antes de salir al escenario miro hacia arriba para pedir a Rodero que me ayude y me eche un cable y espero que le guste este Patizanco que ya compartimos».

Tanto Paco Valladares como Carlos Hipólito están encantados con el premio que les han concedido en la Semana Grande de Bilbao. «Ha sido una gran suerte porque en Bilbao esta temporada había cosas muy buenas, pero ha gustado nuestros caballos. ¿Qué si espero que nos den más premios en Madrid? Yo no aspiro a eso. Lo que espero es que venga la gente ya que un premio es una propina maravillosa pero que no se piensa en ello a priori. Nuestra mejor recompensa es que el público venga a ver la función.»

El resto de los actores del reparto son Pilar Barrera, Gonzalo Benavides, Antonio Canal, Fidel Almansa, Ángel Amorós, Javier Collado, doce actrices y actores cantantes-bailarines, con coreografía de Teresa Nieto y mimografía de José Piris, y una orquesta en directo, dirigida por José Segovia.