Entrada a la basílica con la Piedad, los Apóstoles y las Virtudes de Juan de Ávalos (base de la Cruz)
Entrada a la basílica con la Piedad, los Apóstoles y las Virtudes de Juan de Ávalos (base de la Cruz) - GUILLERMO NAVARRO

El hijo del escultor del Valle de los Caídos: «Hay mucha desidia en la conservación de la obra»

La familia de Juan de Ávalos denuncia el «abandono institucional» del conjunto escultórico que preside el monumento

MadridActualizado:

El estrés térmico que sufren, año a año, los sillares de piedra del conjunto escultórico que preside el Valle de los Caídos es inevitable. La piedra de Calatorao que da forma a la Piedad, los Apóstoles y las Virtudes que esculpió Juan de Ávalos resiste, con más pena que gloria, el clima extremo que azota el valle de Cuelgamuros. El duro sol del verano y la densa humedad del otoño y el invierno dañan las argamasas que aglutinan el puzzle de piezas bajo la Cruz que corona la basílica subterránea del Risco de La Nava.

Así lo reconoce Juan de Ávalos, hijo del escultor y presidente de la fundación homónima creada para preservar su legado, en una carta abierta remitida a ABC. En ella denuncia lo que, a su juicio, es un «atentado contra la cultura de la Humanidad»: «La desidia y el desinterés de quienes deberían haber tenido la obligación ineludible de mantener un monumento de singular belleza, admirado en el mundo, dice mucho de la falta de calidad humana y cultural de los responsables».

De plena actualidad, ante el incremento sustancial de las visitas desde que el Gobierno de Pedro Sánchez informara de su intención de exhumar los restos del dictador Francisco Franco, la misiva incide en los ingresos que el conjunto gestionado por Patrimonio Nacional recibe de la venta de entradas. «Con escasamente 200.000 euros, los ingresos de un fin de semana por entradas en el Valle, después de años de inacción, fue suficiente para que La Piedad volviera a lucir esplendorosa», asegura tras criticar el proyecto fallido de desmontar el conjunto escultórico en 2010 para sustituirla por un modelo en bronce. Un proyecto que considera que fue una «maniobra de destrucción».

Opina que tanto la izquierda como la derecha han «huido» de cualquier actuación de mantenimiento del conjunto escultural. «Desde la izquierda por un revanchismo desmedido [...] desde la derecha, acomplejada y acobardada», sostiene. Un «ataque» al Valle de los Caídos que, a su juicio, se basa en una «mentira»: «Franco no construyó ese monumento ni para su mayor gloria ni para que fuese su mausoleo. Las razones de los que tomaron la decisión fueron otras: alejarlo de Madrid evitando la fácil peregrinación, razones de seguridad y evitación del vandalismo». Y añade: «Algo que no ocurrirá si se entierra en la cripta de la catedral de La Almudena».

Negocio deficitario

Reiterando el prestigio mundial que adquirieron las esculturas de su padre –«recibían todos los años la visita de alumnos de la Escuela de Bellas Artes de Moscú durante la Guerra Fría», destaca en sus líneas– asegura que aún se está a tiempo de «salvar la cultura y la belleza». «Todo ese homenaje a un artista (republicano) que llevó el nombre de España a los cinco continentes, se está pudriendo ignominiosamente en el Risco de La Nava», dice.

La gestión del monumento corresponde a Patrimonio Nacional. Las cuentas de este organismo público han demostrado, en los últimos años, que la venta de entradas no es suficiente para cubrir los gastos de este vasto complejo. El Valle de los Caídos recibió el año pasado 283.277 visitantes, un 7,7% más respecto a 2016 (262.860). Así consta en la última memoria publicada por el Consejo de Administración de Patrimonio. Según los datos del Gobierno, pese a los ingresos de 1.380.128 euros en tiques, el déficit entre las entradas y salidas de dinero fue de 360.919 euros, acumulando 2,8 millones de euros en los últimos cuatro años. En los gastos se incluye la subvención de 340.000 euros que recibe la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. La venta de entradas para acceder se ha mantenido, más o menos, estable en el último lustro.

Sin embargo, desde el pasado mes de junio, el espacio ha experimentado un incremento sustancial de sus visitas. La posible exhumación de los restos de Franco ha multiplicado aparentemente el interés. Según los últimos datos facilitados por Patrimonio Nacional, entre junio y septiembre vendió 174.500 entradas, 65.988 más que en el mismo periodo del año pasado (un 65% de incremento interanual). Un total de 266.773 en los primeros nueve meses que augura un cierre de récord para el Valle de los Caídos.

«No vale decir que es muy costoso arreglarlo», concluye De Ávalos. El hijo del escultor despide su carta abierta asegurando que si estuviera «mantenido» sería «absolutamente rentable». Para ello concluye que sería necesario poner en funcionamiento el funicular y hacer accesible la base de la Cruz y sus brazos, a más de 275 metros sobre la explanada. Por último propone crear un museo con documentación relativa al proyecto y la construcción, y sobre los que lo hicieron posible, «desde el arquitecto y los artistas, hasta el último peón».