El hallazgo de nuevos restos arqueológicos obliga ahora a una excavación en Serrano
Las obras en Serrano avanzan hasta el momento al ritmo previsto. casi la totalidad de la calle está invadida desde hace meses por vallas, máquinas y obreros

El hallazgo de nuevos restos arqueológicos obliga ahora a una excavación en Serrano

SARA MEDIALDEA | ÁNGEL DE ANTONIO
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Los trabajos de reforma de la calle de Serrano se han encontrado con un nuevo imprevisto. Próximos a los restos de la cerca de Felipe IV se han hallado «señales de una posible infraestructura» cuyo origen aún no se ha aclarado. Los técnicos municipales sostienen que podría tratarse de la conducción de agua de un antiguo convento de agustinos que se encontraba en la zona. El citado convento tenía huerto y es factible que la canalización se utilizara para regarlo. Esta tesis viene avalada por un estudio y por el hecho de que la cota a la que se ha efectuado el hallazgo permitiría aventurar que es de época no demasiado remota.

Sin embargo, la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad analiza el hallazgo de forma muy diferente. Considera que se trata de un «Viaje del Agua» de la época árabe. Madrid contaba entonces con un buen suministro de agua durante todo el año gracias a los llamados «Viajes de Agua» o, lo que es lo mismo, conducciones subterráneas que transportaban el líquido desde zonas donde abundaba hasta la misma ciudad. En definitiva, se trataba de obtener agua y conducirla a otros lugares. Patrimonio considera que se trata de un hallazgo importante y, por ello, reclama al Ayuntamiento que se debe «efectuar excavación arqueológica completa del Viaje de Agua aparecido en el ámbito del proyecto». Esto supondrá la apertura de una zanja transversal a cielo abierto en plena calle de Serrano, según fuentes del área de Obras, que tendrá ahora que estudiar en profundidad la petición de Patrimonio para evaluar su alcance y su repercusión en las obras actuales.

La cerca de Felipe IV

La losa que formará el techo de los futuros aparcamientos bajo la calle de Serrano ya es una realidad en buena parte de esta vía. De hecho, los transeúntes pueden verla simplemente asomándose a las vallas que separan la zona de obras de las habilitadas para el paso de peatones, a lo largo de la acera de los impares. Los comerciantes soportan estoicos las molestias: saben que lo peor ya ha pasado y confían en la promesa municipal de que en unos meses estén libres de obras las dos aceras, salvo en la zona que ahora es de nuevo objeto de polémica entre Ayuntamiento y Comunidad: donde se hallaron los restos de la cerca de Felipe IV.

Los trabajos en la calle de Serrano comenzaron el pasado noviembre. Nueve meses después, desde el área de Obras, que dirige la concejal Paz González, se confiaba en cumplir los plazos y poder tener el próximo diciembre finalizadas las obras en superficie. El imponderable, en forma de desacuerdo entre administraciones, puede dar al traste con las previsiones en un tramo concreto de la zona en obras: entre la calle de Alcalá y la de Goya. Pero en el resto, los trabajos están muy avanzados, aunque de momento, el aspecto de la calle sigue siendo de caos: las ocupaciones de la calzada y la acera de los números impares dejan libres sólo tres carriles para la circulación.

Un simple paseo por la zona permite ver ya los adelantos en la tarea: junto al museo Lázaro Galdiano, por ejemplo, ya se está instalando un nuevo pavimento de granito. Y en buena parte de esa acera impar ya está construida la losa que será el techo de los aparcamientos.

Arriba y abajo

En otros puntos, como la esquina con Goya o la de la calle Ayala, las pilotadoras continúan su trabajo. Como se recordará, el sistema que se ha escogido para construir estos tres aparcamientos bajo la calle de Serrano es el de los pilotes, menos traumático que la excavación, y que permite trabajar bajo nivel mientras por encima la actividad es normal.

Las máquinas de pilotar son barrenas gigantes que retiran la tierra. En el hueco que dejan, se coloca una armadura de acero que ayuda a que el hormigón que se vierte en ella cuaje, aunque el molde es la propia tierra. Se construyen columnas de unos 80 centímetros de diámetro, una al lado de la otra. La fila de columnas así construida se remata en la parte superior con una viga que se coloca oblicuamente, y las vigas unidas forman una losa, una planta de hormigón. Ello permite iniciar los trabajos bajo tierra con «techo» y «paredes», y con una actividad normal en superficie.

Si las obras en la calle -entre Alcalá y María de Molina- comenzaron en noviembre, está previsto que acera y calzadas queden liberadas de maquinaria -salvo en los puntos de entrada y salida de los camiones a los aparcamientos subterráneos- el próximo diciembre.

Zona de guerra

Ello significa que apenas quedarían cuatro o cinco meses de trabajos a nivel de suelo: el 60 por ciento del tiempo de ocupaciones ya habría pasado entre María de Molina y Goya.

El aspecto de todo el área, a día de hoy, sigue siendo el de una zona de guerra: hay vallas que abren caminos para los peatones, las paradas de autobús se han trasladado a las calzadas, y apenas quedan huecos a la entrada de las tiendas en los números impares. La acera de los pares, sin embargo, ha mejorado su aspecto, al quedar parcialmente libre de material de obra entre Ortega y Gasset y Goya.

De esta última calle a Alcalá, las ocupaciones están en ambas aceras. Precisamente es la zona donde se localizaron restos de valor arqueológico. Según informan fuentes del área de Obras, las últimas decisiones del Gobierno regional en torno a estos hallazgos puede retrasar durante varios meses el final de las obras en este punto, algo que se rechaza desde Patrimonio.