Halcón, el protector de Barajas

NURIA GONZÁLEZ PINEDAMADRID. El aeropuerto de Madrid-Barajas dispone desde hace más de 30 años de un servicio de control de fauna cuyo objetivo principal es mantener la seguridad en el tráfico aéreo

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NURIA GONZÁLEZ PINEDA

MADRID. El aeropuerto de Madrid-Barajas dispone desde hace más de 30 años de un servicio de control de fauna cuyo objetivo principal es mantener la seguridad en el tráfico aéreo. Este servicio, creado por Félix Rodríguez de la Fuente a finales de los años 60, consiste en la utilización de aves de presa debidamente adiestradas para evitar la presencia de otras aves en las zonas de movimiento de las aeronaves y, de este modo, prevenir los incidentes que pudieran producirse por su choque contra los aviones durante las maniobras de despegue y aterrizaje.

Para Jorge Castaño, halconero profesional de control de fauna, «el aeropuerto de Barajas fue precursor para el resto de aeropuertos. Está comprobado que es el método más eficaz y natural, la cetrería como sistema fundamental para el control de aves en aeropuertos».

Para conseguir una máxima efectividad, el servicio funciona día y noche durante los 365 días del año. Dispone para estas labores de grandes profesionales especializados en la cría, selección y adiestramiento de aves de presa.

Control y prevención

Los objetivos concretos de este servicio de control de fauna son básicamente dos. Por un lado, el desplazamiento de las poblaciones de aves, evitando su establecimiento en el aeropuerto, o desviando flujos de las zonas en que su presencia pueda significar algún riesgo para el tráfico aéreo. Por otro, la observación, control y prevención sobre otros grupos de animales que puedan representar algún riesgo.

Para conseguir este fin, los halconeros utilizan un total de 31 halcones con los que recorren diariamente, desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde, las parcelas que rodean a las pistas de vuelo. Asimismo, se mantienen en vuelo halcones en aquellas zonas donde entran aves en migración para levantarlas del lugar. Mediante la utilización de aves de presa, se establecen unas condiciones de peligro que son fácilmente identificables por otras aves, neutralizando los posibles factores de atracción que hubiera para ellas en el aeropuerto y desviando flujos sobre áreas conflictivas. Además, también se logra disminuir de forma apreciable la permanencia y nidificación de aquellas especies que suponen un mayor peligro en las proximidades de las pistas.

En la actualidad, en la halconera del aeropuerto de Madrid-Barajas hay 98 aves de presa (halcones, azores, harrys, perling y halcón aplomado), contando tanto las 31 que son operativas, como las que están en proceso de cría en cautividad y las que están en fase de amansamiento y adiestramiento. Asimismo, dado que estas aves están muy acostumbradas al hombre y no podrían sobrevivir en libertad, en las instalaciones también se mantiene a las aves que por su edad ya han cumplido con su labor.

Para el halconero Jorge Castaño, «en un aterrizaje y en un despegue, cualquier ave puede provocar un accidente. Desde que Félix Rodríguez de la Fuente instauró este sistema, su idea se ha propagado, y todos los aeropuertos nacionales ya cuentan con él».

Cetreros

Hoy, al frente de este servicio de control de fauna, se encuentra la empresa Alcántara de la Matilla, dirigida por la viuda de Félix Rodríguez de la Fuente, junto a un equipo de cetreros con más de 30 años de experiencia. Algunos de ellos trabajaron directamente con el naturalista y cuentan con un nutrido grupo de halcones, entrenados para actuar en el aeropuerto, que descienden directamente del equipo inicial de aves mediante la reproducción en cautividad. Como nota curiosa es interesante saber que las aves de presa que hoy en día sobrevuelan el aeropuerto de Madrid-Barajas mantienen los nombres de sus predecesoras a las que Félix Rodríguez de la Fuente llamó con curiosos nombres medievales, muy acordes con los orígenes de la cetrería, como Jimena, Ginebra, Califa, Zaida, Aldonza o Don Mendo. Además cada ave, según su carácter, recibe su nombre.

La primera experiencia de este tipo que se llevó a cabo en España tuvo lugar en 1968 en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz y fue conocida como «operación Baharí». La base militar tenía un problema de interferencias aéreas a causa de bandadas de sisones y, tras probar diferentes sistemas, la comandancia militar pidió a Félix Rodríguez de la Fuente que utilizara sus halcones en la difícil tarea de ahuyentar a las aves que entorpecían la operatividad de los aviones militares. Según Jorge Castaño, esto se debe a que «las aves llevan en sus genes quiénes son sus peores enemigos, por ello se emplea el halcón, preferentemente», explica este halconero profesional.

Experiencia

Basándose en el comportamiento de las especies silvestres frente a los enemigos naturales, la experiencia de Barajas consistió en convertir las proximidades de las áreas de movimiento de los aviones en el territorio de caza del halcón peregrino, uno de los depredadores más poderosos del espacio aéreo, y adiestrar a los mismos para ello. Este animal es el más veloz de todos, llegando a alcanzar hasta 180km/h en picada, esto lo convierte en uno de los preferidos para la cetrería. Sin embargo, pese a los buenos resultados obtenidos en Barajas, este tipo de servicio de control de fauna tardó casi 20 años en establecerse en otros aeropuertos con similares problemas de sobrevuelo de aves debido, principalmente, a que la cetrería era una práctica poco difundida y a que existían muy pocos especialistas dispuestos a trabajar en aeropuertos. Dado que la protección de las aves de presa no permitía la captura de ejemplares salvajes para destinarlos a esta actividad, se tuvo que esperar algún tiempo hasta conseguir resultados de la reproducción de esta especie en cautividad y su adiestramiento.

En la actualidad, la experiencia de Barajas, pionera en España, está ya implantada en 19 aeropuertos de la red de AENA, con especial énfasis en los aeropuertos costeros, donde existe un mayor problema con las poblaciones y migraciones de aves y donde ya hay equipos de halconeros encargados de adiestrar a estas aves para evitar que otras sobrevuelen los recintos aeroportuarios.

Menos eficacia

Además, la experiencia, hoy en día, es valorada de forma muy positiva por controladores aéreos y pilotos, conocedores directos del problema que suponen las aves en los aeropuertos, así como por instituciones científicas y grupos ecologistas.

Mientras que los aeropuertos europeos utilizan sistemas menos eficaces -como la emisión de ruidos o ultrasonidos, cohetes o pistolas detonadoras-España es el único país del mundo que utiliza la cetrería en sus aeropuertos.

Como bien decía Félix Rodríguez de la Fuente, «la moderna aeronáutica del año 2000 apoyada en la cetrería medieval».