Un hombre lanzando un hacha en la galaería de tiro - MAYA BALANYA

A hachazo limpio en una galería de tiro de Madrid

Un local de Pacífico importa desde varios países nórdicos una actividad diferente y muy «vikinga»

MADRIDActualizado:

El olor a madera de pino, buena música y muchas risas será lo que te invada al entrar al local de Vincent, Adrien y Constant. Estos tres amigos y socios franceses son los creadores de «El Hachazo», primer centro de tiro con hacha en España, ubicado en Pacífico (Madrid). «Es como jugar a los dardos, pero con hachas», explica Vincent. Descubrieron que era considerado un deporte en países nórdicos, aunque ellos ya lo practicaban. «Clavábamos hachas desde muy pequeños; para nosotros solo era una afición», recuerda. Ya existen salas parecidas en Canadá, París o Inglaterra. Se fijaron en cómo enfocaban el tiro con hacha a nivel profesional y así fue como decidieron obsequiar a Madrid con un poco de diversión vikinga.

Las sesiones, de una hora, están divididas en varias partes: durante los primeros cinco minutos se explican las normas de seguridad, pues el hacha «no es un juguete», los siguientes diez son para entrenar y, después, empieza la aventura. En el primer nivel se tira un hacha con una sola mano, mientras que en el segundo, se cambia por otra hacha más pesada y que debe ser lanzada con ambas manos. «No es cuestión de fuerza, sino de puntería», asegura Pablo, que ha ido a disfrutar del juego con su grupo de amigos. «No hay que tirar el hacha, como piensan todos, sino dejarla ir», recomienda Kristine, compañera de Pablo. «Es una experiencia increíble y me encanta. Es mi segunda vez», reconoce.

Una mujer y un hombre lanzando el hacha en la galería de tiro
Una mujer y un hombre lanzando el hacha en la galería de tiro - MAYA BALANYA

El local, completamente insonorizado, consta de seis dianas de madera de pino separadas por alambres y el aforo máximo es de 24 personas. Se puede jugar con un estilo libre, pero cuando coinciden varios grupos, se animan y hacen competiciones. «Incluso surgen amistades y después se van a tomar algo juntos a un bar aunque sean completos desconocidos», asegura Constant. No lo consideran un deporte «peligroso», pero insisten en que es muy importante seguir las normas. Además, tienen tres reglas esenciales: no venden bebidas alcohólicas, se prohíben menores y no se juega con chanclas, sino con un calzado cerrado.

Vincent cuenta emocionado que cada persona es una «sorpresa»: «Un día tuvimos con nosotros a una mujer con su hijo. Se había traído la fotografía de su expareja, así que la colocamos en la diana y... lanzó el hacha». Otros acuden para «desestresarse después del trabajo y liberar la tensión», como Arnaldo. Sin embargo, no se necesita un motivo para pasar una buena tarde con un plan curioso y diferente. Verónica, Irene y Beatriz descubrieron el lugar a través de Facebook y les llamó la atención: «Tirar hachas ya suena bien de por sí», comentan entre risas.

Aunque todavía no es un deporte asentado en nuestro país, Vincent cree que el negocio, poco a poco, va prosperando y empieza a ser más conocido: «Lo bonito es que la gente que viene, vuelve».