La policía detiene a un taxista durante las protestas del sector de ayer en Madrid
La policía detiene a un taxista durante las protestas del sector de ayer en Madrid - Reuters

La guerra del taxi se recrudece: huelga de hambre, más barricadas y cargas policiales

Los piquetes cortaron la M-40 y la A-1. Hubo dos detenidos y 14 heridos leves en Ifema

Madrid / BarcelonaActualizado:

Caldeada. Así discurrió ayer la cuarta jornada de huelga de taxistas en Madrid para exigir la regulación de los vehículos de alquiler con conductor (VTC). Mientras en Barcelona -por un estrecho margen de votos- las luces verdes volvieron a lucir por las calles, en la capital de España el conflicto ser prevé largo y crispado. Conscientes de que su presencia en la Feria de Madrid (Ifema) ha perdido fuelle tras la inauguración de Fitur por los Reyes, los concentrados decidieron en asamblea diversificar sus protestas para obtener más eco.

Así, hoy un grupo iniciará una huelga de hambre y otro se encadenará en puntos estratégicos que no anunciaron, apelando al factor sorpresa. El sábado realizarán una paella gigante a la que asistirán con sus familias.

Con todo, el bloqueo de los accesos a Ifema, un día más, fue el objetivo de los concentrados en el Campo de las Naciones, su campamento base, en donde pernoctaron un centenar de conductores. Volvieron a hacer fogatas y barricadas con neumáticos y contenedores, impidiendo la circulación en la avenida del Partenón. A las 7.55 horas lograron cortar la M-40 en el kilómetro 7, sentido norte. Un piquete logró rebasar el cordón de los antidisturbios de la Policía Nacional, que blindó la glorieta de acceso a Ifema. Fue la primera carga de la jornada.

A mediodía, se produjo la segunda, cuando un nutrido grupo se empeñó en parar el tráfico en el cuarto cinturón. Llevaban tiempo presionando hasta que saltó la chispa. Fue el momento más tenso. Hubo carreras, golpes y forcejeos. El Samur atendió hasta las 13 horas a 14 personas, tres de ellas agentes, la mayoría en este incidente en el que fue detenido un taxista por un delito de atentado a la autoridad. En Atocha fue detenido otro por golpear un Cabify. Mientras, la M-40, sentido A-1 y un carril de la A-3 fueron cortados unos minutos poco antes de las 13 horas.

Los huelguistas bajaron al Metro: un centenar hizo una sentada sobre las 9.30 horas el vestíbulo de la estación de Feria de Madrid para visibilizar su protesta. «Somos taxistas, no terroristas», fue su grito de guerra. Los piquetes llevaron también su protesta a la Asamblea de Madrid, donde se celebraba el pleno semanal. Ahí arremetieron contra el Gobierno regional por «no hacer sus deberes y no aportar soluciones». No las hubo en la mesa técnica en la que participaron miembros de las administraciones local y regional. No obstante, recalcaron que su ánimo era dejar a un lado la confrontación y obtener frutos.

Por la tarde, los representantes de las diferentes asociaciones del taxi en Madrid dieron cuenta ante los medios de la situación que vive el gremio tras cuatro días de protestas. Los manifestantes dejaron claro que el paro indefinido se mantendrá mientras el Gobierno regional no atienda su petición de regular los VTC. «Vamos a iniciar acciones más contundentes que harán reforzar la postura unánime del colectivo», señaló el presidente de la Federación Profesional del Taxi, Julio Sanz.

Además, advirtieron que una vez finalice Fitur se trasladarán «a la Puerta del Sol o donde haga falta». Entre las próximas medidas, también hubo espacio para ampliar la dotación de eurotaxis (adaptados para personas con movilidad reducida), que estarán operativos en las puertas de los hospitales.

Tregua en Barcelona

Mientras, en Cataluña, el taxi ha dado un respiro temporal a la Generalitat y empezó ayer a rodar tras seis días parados. Tras una maratoniana jornada, el colectivo acabó aceptando la propuesta planteada el Govern, que tiene que aprobarse el próximo martes, en una votación que terminó cerca de la medianoche de anteayer. Los manifestantes, sin embargo, volvieron a sonar amenazantes ayer y aseguraron que el fin de la huelga es solo una «tregua hasta la semana que viene», coincidiendo con la llegada del Decreto Ley catalán.

«Puede ser una tregua infinita si van cumpliendo sus compromisos. No quiero hablar del congreso mundial de móviles porque en realidad todos queremos trabajar», aseguró Alberto, Tito, Álvarez, portavoz de Élite Taxi y una de las caras de la marea taxista. En el lado opuesto, unos 800 vehículos negros VTC siguen estacionados en la avenida Diagonal como señal de protesta. Con carteles como «En el futuro cabemos todos», «Dejadnos trabajar» o «El ciudadano tiene que poder elegir», los chóferes también esperan a concretar sus próximas acciones.

En pleno conflicto de movilidad en Barcelona, los empleados del Metro de Barcelona también entraron ayer en acción: la plantilla ha cumplido sus amenazas y hará huelga parcial, de dos horas, durante el Mobile World Congress, a finales de febrero, para protestar por la gestión de la dirección del Metro de la presencia de amianto en el suburbano.