| Vídeo: La Policía ya desalojó a las estatuas vivientes y los mimos de Sol y de la Plaza Mayor el pasado mes

La Guardia Civil desaloja a las estatuas humanas de la plaza de Oriente

El entorno del Palacio está sujeto a seguridad permanente. Carmena tampoco permite que se ubiquen en Sol

MadridActualizado:

Las estatuas humanas cada vez tienen más complicado ganarse el jornal en las zonas más emblemáticas de Madrid. Hace tres semanas, como adelantó ABC, la Policía Municipal levantó a los autores de estas performances callejeras de la Puerta del Sol y de la Plaza Mayor por orden del Ayuntamiento. La falta de regulación sobre la actividad había generado que, en los últimos años, hasta una veintena de personas se dedicara a este oficio en la plaza del Kilómetro Cero, ocupando buen espacio de la misma con sus artilugios; en menor medida, en la Plaza Mayor, pero también de una forma descontrolada. Con el nuevo veto municipal, avalado por el Plan Antiterrorista y la Ley de Seguridad Ciudadana, los animadores de la vía pública se mudaron al entorno del Palacio Real el pasado 23 de junio. Han mantenido su actividad allí hasta que la Guardia Civil les ha prohibido esta semana retirar sus centros de operaciones.

Desde la Dirección General del Instituto Armado informan de que el Palacio Real y sus aledaños son catalogados como residencia oficial de máxima autoridad y edificio público. Por esta razón, se requieren unas medidas de seguridad permanentes. Aunque el Rey no viva allí, el Palacio Real es el lugar donde se realizan ceremonias de Estado y actos solemnes.

Tampoco «sin techo»

No hay ningún indigente apostado en la plaza de Oriente ni tampoco vehículos estacionados que no pertenezcan a las Fuerzas del Orden. La zona cuenta con un destacamento propio de seguridad que funciona durante las 24 horas; pertenece a la Unidad de Protección y Seguridad de la Guardia Civil. Dado el nivel de alerta terrorista 4, explican desde la Dirección General, no se puede permitir la estancia continuada de las estatuas vivientes.

El malestar entre los afectados se acrecienta. Consideran que la Administración «les persigue». «El miércoles la Guardia Civil nos quitó a todos; el jueves también nos prohibieron instalarnos. No sabemos dónde trabajar», expresa desmoralizado Lucas, uno de los dos colombianos que encarnan la figura estática de los moteros en el aire. Su personaje descansa ahora, como el de otros tantos, en un trastero de la calle Mayor. No contemplan llevárselo a otra zona retirada porque les supone pagar el servicio del transporte, mermando sus beneficios.

«Como no podíamos instalar el motorista, el viernes sacamos un disfraz de koala inflable, nos colocamos en la calle Arenal y la Policía Municipal nos lo quitó», señala Lucas. Afirma que, desde que llegaron las restricciones han dejado de ingresar 700 euros.

Piden regularizarse

Un buen número de estos profesionales han acudido a la Junta de Distrito para tratar de regularizar su situación. Quieren pagar lo que haga falta para poder volver a estar en Sol y Mayor, los lugares donde más dinero consiguen. La respuesta siempre es la misma: no hay decreto ni norma que permita normalizar su labor, al menos hasta el momento. «Necesitamos que nos regularicen nuestra profesión. Es un medio de sustentar nuestros gastos y a nuestras familias. No nos dejan pagar ni un permiso ni un impuesto, pero estamos dispuestos a ello», ruega el motorista, con dos hijos en Colombia a los que ha de enviar dinero cada dos semanas. Él lleva seis meses en España dedicándose a esta labor; otros compañeros suyos la desempeñan desde hace más de una década.

Fue el concejal de Centro, Jorge García Castaño, el que solicitó a la Policía Municipal diseñar un plan para ordenar la Puerta del Sol y la Plaza Mayor ante el auge de estatuas humanas, mimos y muñecos animados. Con estos últimos, la Policía sólo puede exigir que vayan a cara descubierta, ya que, como se mueven todo el tiempo, no pueden prohibir su estancia. El Ayuntamiento ha reconocido que va a tratar de poner control a la actividad de las estatuas vivientes como aprobó en febrero, vía decreto, con los músicoscallejeros. Mientras tanto, su espectáculo se queda en suspenso.