Pese al frío, los aficionados quisieron despedirse del gof
Pese al frío, los aficionados quisieron despedirse del gof - MAYA BALANYÁ

Golf Canal lucha hasta morir

La instalación deportiva se despide con una fiesta popular ante su cierre inminente, aunque sigue tratando de evitarlo

MADRIDActualizado:

Pocos pensaban que las desavenencias entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón iban a desembocar, una década después, en la supresión de una instalación deportiva modélica. Hoy en día, Golf Canal es un semillero de deportistas para Madrid, pues aparte de atender a los más de cinco mil golfistas federados de Chamberí, ofrece clases semanales a un millar más de personas (la quinta parte niños, entre ellos treinta discapacitados que encuentran en el golf una vía imprescindible de integración social). Sin embargo, las irregularidades de la concesión que el Canal de Isabel II realizó en su momento las aprovecharon al vuelo algunas organizaciones vecinales para dar al traste con el proyecto. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid falló a su favor y se debe desmantelar todo antes de 2018.

Ahora bien, la entrada en concurso de acreedores de la empresa concesionaria ha acelerado el proceso. En 2016 dejó de pagar el canon de arrendamiento y la fecha tope se ha acortado hasta el 31 de enero, aunque los protagonistas no lo tengan muy claro. «A nosotros todavía nadie nos ha dicho nada oficialmente -comenta David Moser-Rochild, profesor de la escuela de golf, ya que estamos en una especie de limbo. Pero se lo hemos comunicado a los alumnos y a los profesores para que sepan que en principio no seguiremos a partir de febrero».

Esa incertidumbre la expresa con un cierto halo de esperanza en su voz: «Por supuesto que eso es lo último que se pierde y vamos a tratar de evitar el cierre con todas nuestras fuerzas. Sabemos que es un mandato legal y lo cumpliremos; sólo esperamos que todos hagan lo mismo cuando llegue el momento». El clavo ardiendo al que tratan de agarrarse es el del cumplimiento pleno de la sentencia, como apunta el abogado de la Federación de Madrid de Golf, Manuel Recasens. «Es evidente que se trata de una decisión firme y debe acatarse, lo único que pedimos es que se cumpla en su totalidad. Esto es, que se desmantele por completo para hacer un parque o lo que tenga que ser. Y recalco lo de por completo porque la sentencia así lo dice, no se centra solo en el golf».

En efecto, además de los de esta disciplina, en los terrenos de Islas Filipinas se dan cita también practicantes de atletismo, fútbol o pádel, lo que convierte a esta manzana verde en un oasis deportivo para el barrio. E igualmente quedarían ellos huérfanos de su afición si se cumple a rajatabla la orden.

Animadversión hacia el golf

Lo que se temen los golfistas es que se trata de un paso más en la campaña del desprestigio del golf por parte de algunos sectores populistas, que se niegan a ver los beneficios que produce en su entorno. Al margen de las personas que pueden realizar deporte al aire libre en pleno entorno urbano, hay 80 puestos de trabajo que van a desaparecer de una instalación que ni consume agua (es de césped artificial) ni es elitista (está abierta a cualquier persona y conviven en ella perfectamente diversos deportes populares).

«Al parecer, quieren proponer construir unos campos de hockey en lugar de lo que hay ahora y, si eso se consumara, entonces la Federación podría personarse como parte interesada en representación de sus más de cinco mil federados afectados», comenta Recasens. «Lo que más nos duele es que las asociaciones demandantes nunca han tenido interés en negociar -se lamenta Moser-Rochild- porque podríamos haber compartido zonas verdes o tratar de llegar a alguna solución. Solo querían hacerle daño al golf y, lamentablemente, lo han conseguido».