El gerente antidroga: «Debe legislarse para impedir el acceso al alcohol de los menoresde edad»

El nuevo gerente de la Agencia Antidroga, José Manuel Torrecilla, acaba de recoger el testigo de su predecesor, José Cabrera. Y con él, el reto de la atención a los drogopendientes y el rechazo a los ensayos clínicos con heroína: «Tendría que haber habido un debate científico previo. El Gobierno se ha precipitado». Además, dice que hay que legislar para restringir el acceso del alcohol de los jóvenes

MADRID M. J. Álvarez
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Recoge la «cruz más grande que la del Valle de los Caídos», tal y como definió su predecesor en el cargo a la dirección de la Agencia Antidroga. Aunque se «estrena» como gerente, no es ajeno a la «casa»: ha estado ejerciendo diez meses como director técnico. «Currículum» no le falta: es miembro del Comité Científico del Observatorio Europeo sobre Drogas, experto en medicina forense y toxicología, asesor en drogodependencias del Consejero de Sanidad y cirujano. Llegó de la mano de José Cabrera y no quiere que le comparen: «Somos diferentes».

Ha tomado tierra tras dar el Gobierno luz verde a los ensayos clínicos con heroína para evaluar su eficacia frente a la metadona.

AUTORIZACIÓN GENÉRICA

— ¿Comparte la idea de que no obedecen a razones científicas?

— La Agencia Española del Medicamento, que depende del Ministerio de Sanidad, calificó esta sustancia como producto en fase de investigación y la Comisión Mixta del Plan Nacional de Drogas abrió la puerta a que las Comunidades presenten sus planes. Pero la Agencia ha actuado precipitadamente al hacer una autorización genérica, no en base a los proyectos, que no se han presentado aún. Ignoro por qué razón.

— ¿Por qué habla de precipitación?

— Por permitir experimentos con una sustancia que presenta graves problemas de toxicidad mientras retiraba del mercado, siguiendo una directriz de la Agencia Europea del Medicamento, el «lamb», por presentar trastornos cardíacos graves en menor proporción que la heroína. No tienen ningún sentido permitir ensayos con una sustancia que no podrá ser comercializada si seguimos un criterio coherente.

— En cualquier caso, falta el último paso, que Sanidad determine la viabilidad de los ensayos, una vez presentados los protocolos médicos. Y no permitirá los que no respondan a ciertos requisitos.

— Sí, eso sería lo lógico. Puede ocurrir que los eche abajo.

— ¿No se está abriendo una polémica ficticia antes de tiempo?

— Sí, porque lo primero es el debate científico y después el social. Y cuando los presupuestos científicos no están claros o no existen, lo demás es prematuro. Cuando se aprueba una sustancia para investigación en seres humanos hay que partir de una premisa: tener indicios muy claros de que puede ser beneficiosa para la salud. Esa es la obligación de las autoridades Sanitarias. Y, en el caso de la heroína, no se cumple ni se cumplirá nunca por su elevada toxicidad. No se puede autorizar cualquier cosa. Por ello se ha actuado de una manera precipitada.

— ¿Se está hablando por hablar?

— No. Sé lo que es la heroína. Una cosa es que pueda ser un tratamiento para enfermos terminales, que sería paliativo, no terapéutico. Pero no estamos dispuestos a considerarla un tratamiento comparable a la metadona por su perfil farmacológico desfavorable y porque no nos hace ninguna falta. Tenemos una retención médica magnífica que otros no tienen e intentan tapar su fracasos.

— ¿Cree que detrás de ello se esconde propugnar su legalización?

— Alguna Comunidad pretende crear confusión con este debate, que se debe mantener en el seno científico. La legalización entendida como venta libre no se va a dar. Pero puede haber puertas falsas a la legalización, como es el considerar esta sustancia como un medicamento. Y no puede serlo porque su perfil farmacológico es inadecuado.

— ¿Hay plazos para presentar los proyectos?

— No. Lo lógico sería que las Comunidades que llevaban tiempo pidiéndolo lo hicieran ya, porque parecía que tenían mucha prisa. Estamos a la espera para opinar. Sólo sabemos lo que queremos nosotros: que sea un único proyecto, aunque fuera multicéntrico, para comparar sus resultados, y que esté coordinado por el Plan Nacional de Drogas.

— ¿Cuáles son sus objetivos al frente de la Agencia Antidroga?

—Intensificar la prevención. Hay muchos aspectos mejorables, en especial en materia laboral. En cuanto a asistencia, aumentaremos los programas de menores y los dirigidos a la población desfavorecida a la que es difícil acceder. Queremos potenciar la investigación y formar cada vez más y mejor a nuestra red.

ASIGNATURAS PENDIENTES

— ¿Cuáles son las asignaturas pendientes?

— El tratamiento de menores con problemas de adicción para adaptarnos a las necesidades derivadas de la Ley Penal del Menor. Además, hay que completar los sistemas de evaluación para que haya controles de la calidad en todos los programas. Junto a ello, hay que abrir nuevos centros de tratamiento. El más inmediato será puesta en marcha de un CAID en la zona Sur.

— ¿Y en cuánto al alcohol?

— El objetivo a largo plazo es coordinar todos los recursos desde la Agencia. El aumento del consumo se debe a su fácil acceso y esa situación debe cambiar, con medias legislativas que restrinjan su disponibilidad en los jóvenes y sea nula en menores, junto al aumento del precio. Hay un problema previo de tolerancia y de una sociedad que educa muy mal.