Javier Barbero, durante el último patrón de San Juan
Javier Barbero, durante el último patrón de San Juan - GUILLERMO NAVARRO

Frente común contra la denuncia del edil de Seguridad a 222 policías: «Es un bombero pirómano»

Los principales sindicatos del Cuerpo, el PP y Cs responsabilizan a Javier Barbero de los problemas en la Policía Municipal

MadridActualizado:

El enquistado conflicto entre el Ayuntamiento de la capital y la Policía Municipal ha explotado definitivamente. El concejal de Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, anunció este martes en la comisión del ramo que denunciará por vía penal a los 222 agentes que estuvieron de baja durante las fiestas del Orgullo Gay, ausencias motivadas por la supresión obligatoria de libranzas ante la falta de efectivos. Las palabras del edil, que dinamitan la relación con sus policías en plena negociación por el nuevo convenio colectivo, fueron recibidas por los sindicatos del Cuerpo como un ataque a su honorabilidad. Barbero, además, señaló que Asuntos Internos ha abierto una investigación.

La denuncia, que aún no ha sido presentada, contrasta con la actitud conciliadora que mostró Manuela Carmena durante la celebración de San Juan Bautista, patrón del Cuerpo, hace menos de un mes. Si la alcaldesa tendió la mano y se afanó en rebajar la tensión, con la promesa de que se conseguirán las condiciones demandadas. la posición del delegado es ahora la contraria, avivando el fuego y señalando directamente a sus agentes. Desde la oposición, incluso. se le calificó de «bombero pirómano».

«¿Me quieren decir que ha habido una epidemia sanitaria?», preguntó retóricamente Barbero en la comisión, ya encendido tras los reproches del PP y Ciudadanos por el dispositivo de seguridad en el Orgullo. «En alerta 4 antiterrorista no se puede aceptar que de repente los policías se pongan intencionadamente de baja por cuestiones políticas o sindicales; no todo vale», añadió el edil de Ahora Madrid.

Las palabras de Barbero remiten al supuesto boicot de los policías a la fiesta, sin voluntarios y con la seguridad bajo mínimos. Como informó ABC, los responsables de la concejalía de Seguridad y Emergencias suprimieron unilateralmente las libranzas para garantizar la presencia de efectivos. El problema fue que, ante la falta de voluntarios por el conflicto abierto con el Consistorio, hubo que vaciar los distritos para reforzar la vigilancia en el Orgullo, con el consiguiente perjuicio para la tranquilidad de la ciudad. «Es desvestir un santo para vestir otro», lamentaban entonces los policías.

En torno a la mitad de los agentes que tenían que trabajar esos días no lo hizo por estar de baja médica. La razón: los dobles turnos, la supresión de descansos semanales, la cancelación de vacaciones o, entre otros, unos servicios maratonianos, a pleno sol y de hasta 16 horas consecutivas. 

«No nos sorprende»

Barbero insistió en que la falta de efectivos durante el Orgullo fue «intencionada» y aludió a unos audios y mensajes en los que los policías, supuestamente, celebraban que Madrid estaba inseguro y su protesta estaba funcionando. Además, para echar aún más gasolina, relacionó este caso con el del grupo de WhatsApp en el que se insultaba gravemente a Carmena. «De fondo están perfiles similares a los que escribieron aquellos mensajes y a los que callaron y con su silencio justificaban sus atroces contenidos», dijo el edil.

La respuesta de los sindicatos, como era de esperar, fue a la misma altura. El secretario de organización del Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM), Marino Perales, lanzó una advertencia a Barbero: «Si cree que con esta esta estrategia va a conseguir que rebajemos nuestras reclamaciones, está absolutamente equivocado». Perales declaró a ABC que «no les sorprenden» las palabras del concejal, en la misma línea de episodios pasados, como cuando llamó «fascistas» a los policías por protestar contra él. «Creemos que es una amenaza y una medida de presión de cara a la negociación que no tendrá ningún recorrido», concluyó el representante de CPPM.

Una postura similar manifestaron desde CSIT-UP, quienes responsabilizan a Javier Barbero de las bajas médicas y de la situación actual. «Hace tiempo que les venimos advirtiendo del nivel de estrés y de la vulneración de derechos que han llevado a los agentes a tener problemas de salud», dijo el portavoz del sindicato, José Francisco Horcajo. Respecto a los recelos del edil por los problemas médicos, siguió la misma línea crítica: «Condenamos firmemente sus palabras, que ponen en entredicho la profesionalidad y la honorabilidad de los policías, de la misma manera que la de los facultativos que dieron la baja».

Ambos sindicatos han convocado una marcha ciclista para el próximo jueves, escenario de la enésima protesta en su reivindicación para el nuevo convenio. Ese mismo día está prevista una nueva reunión de la mesa sectorial, después de que el lunes se desconvocara la que estaba prevista por decisión de la concejalía. Será la primera vez que se vean las caras desde que el Cuerpo votara masivamente en contra del preacuerdo alcanzado entre CC.OO., UGT (colectivos minoritarios) y UPM con el Ayuntamiento, con un 85% de rechazo en el polémico referéndum celebrado el 22 de junio.

Críticas del PP y Cs

Los grupos de la oposición en Cibeles mostraron una vez más una posición dispar en esta problemática, con el PP y Ciudadanos en contra del equipo de Gobierno y el PSOE a su lado. Inmaculada Sanz, del grupo popular, tildó a Barbero de «bombero pirómano» por llevar a los tribunales a sus policías y «romper las negociaciones». «Tenemos una plantilla extenuada por la falta de planificación y se han vivido situaciones cercanas a la tragedia», dijo.

Ana Domínguez, de Cs, reprochó que los agentes hayan sufrigo «jornadas maratonianas sin acceso a bocadillos ni agua»: «Tanto que hablan de mejorar las condiciones laborales de la gente, empiecen por su propia Policía», aseveró. El socialista Ramón Silva, por su parte, tuvo una postura más benévola con el delegado del área. «El Ayuntamiento tiene la obligación de intervenir para aclarar qué ha pasado ahí, y desde luego si hay responsabilidades las tiene que exigir», indicó.

Fuentes municipales detallaron que, si bien respetan el derecho de libertad sindical, «no se puede poner en riesgo a la población en un servicio esencial como la seguridad». Sobre la negociación, reiteraron que sigue abierta, pero con otra advertencia: «No cederemos ante quienes quieren dinamitarla».