Fedra Lorente y Álvaro de Luna dan vida a los principales protagonistas de la película «La marcha verde», que comenzó a rodarse el pasado lunes. Efe

Fedra Lorente: «Lavapiés ya no es lo que era»

MADRID. Carlos Galindo
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Con el humor que les caracteriza José Luis García Sánchez y Rafael Azcona han escrito un guión que, en formato de película, comenzó a rodarse el pasado lunes, día 16, con el título de «La marcha verde», rememorando uno de los episodios «nacionales» que marcaron el final de un etapa y el comienzo de la democracia en este país llamado España. En ella se entrelazan los acontecimientos acaecidos con el abandono del Sahara por parte del Ejército español, con el género de la revista y la zarzuela. Entre los protagonistas figuran Álvaro de Luna, Tete Delgado, Inma del Moral y Fedra Lorente (conocida popularmente como «La Bombi»), y que da vida a la protagonista femenina.

— «La marcha verde» es, exactamente, la famosa «La marcha verde». Y según dice José Luis García Sánchez, hay que recordar la historia, pero tomada por el lado simpático, sin molestar a nadie. Es bastante divertida. ¿Cómo es su papel?

— Doy vida a una vedette metida en años y en kilos —¡que me va perfectamente!—, puesto que cuando el director me recomendó que adelgazase, me dije ¡es la primera vez que no tengo que hacer dieta! Es mi papel. Soy la cabecera de una compañía de revistas de cuarta categoría que va a El Aaiún para levantar la moral a los soldados, con el marido artístico, ya que entre ellos no hay nada, y esta mujer aporta una hija —que es Inma del Moral— que tiene 17 años en la película. ¡Vamos, que se quita diez! Lo que pasa es que tiene una carita muy de niña y da más jovencita. Ella viene con nosotros, pero hace un papel de rockera dentro de una compañía cutre y lo lleva muy mal. Cuando llegamos allí el coronel alucina, por que nada más llegar del desierto esta loca maravillosa —que soy yo— aparece vestida con una mantilla inmensa y un vestido todo de lentejuelas en rojas y gualdas cantando «La banderita». Así entramos en el cuartel.

— ¿Cómo acaba la historia?

— Pues acaba con que el tío se muere haciendo «historias» conmigo, porque cuando estamos «funcionando» entra el teniente diciendo que ha muerto Franco, y yo le canto al féretro —cual viuda de España con mantilla negra— «Soldadito español». Es muy divertida. A lo largo de la película voy ataviada tal como se vestían las vedettes de los años 70, con camisones llenos de gasas (aquí canto «Noche de bodas»). También interpreto «Yo seré la tentación», «Sueños de mujer» y «El beso». En total tengo seis o siete temas.

— ¿Anteriormente había cantado en algunas películas?

— Me parece que en cine no. Pero en teatro he cantado mucho; hay que tener en cuenta que he estado más de ocho años paseando a «La Bombi» por toda España. En este espectáculo interpretaba canciones que me había escrito mi marido, Miguel Morales, además de otros de Rocío Dúrcal, entre otras canciones conocidas.

—Madrileña de nacimiento; castiza como el barrio que le vio nacer: Lavapiés. ¿La gusta actualmente su barrio?

—Ahora no. Ha perdido la solera que tenía, además de la inseguridad que existe en la zona. Pero me siento muy madrileña.