A la izquierda, el «Hermano Pedro»; a la derecha, entrada del Colegio Maravillas
A la izquierda, el «Hermano Pedro»; a la derecha, entrada del Colegio Maravillas

Un exreligioso del Colegio Maravillas se enfrenta a 155 años de prisión por abusar de 14 alumnos

La Audiencia Provincial juzga a partir del lunes al «Hermano Pedro» por delitos sexuales cometidos entre 2013 y 2016

MADRIDActualizado:

Lleva en prisión desde septiembre de 2016 y, ahora, dos años después saldrá por primera vez de Soto del Real. El lunes da comienzo el juicio contra Pedro Antonio Ramos Lominchar era coordinador de Infantil y Primaria del Colegio La Salle Maravillas, detenido por abusar presuntamente de catorce alumnos. El exreligioso se enfrentará a partir del lunes en la Audiencia Provincial de Madrid a catorce delitos de abusos sexuales a menores (doce de los catorce alumnos no habían cumplido la mayoría de edad), cuatro delitos de abusos sexuales, siete delitos de elaboración de pornografía infantil y ocho delitos de descubrimiento de secretos. En total, el Ministerio Público solicita una pena conjunta de 155 años de prisión.

El «Hermano Pedro», de 42 años, cometió los delitos al menos entre el 7 de julio de 2013 y el 28 de agosto de 2016, día que fue detenido por primera vez al volver de un voluntariado en India junto a un grupo de alumnos. Por aquel entonces era también responsable del departamento de Tecnologías de la Información (TIC). El fiscal relata en su escrito de calificación provisional que el procesado «se sirvió de su condicion de religioso de la Congregación de Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle y de su condición de docente» para satisfacer sus instintos sexuales con «ánimo libidinoso». Asmimismo, también elaboró pornografía infantil y «abusó de menores que estaban a su cargo».

Pedro Antonio utilizó, según el fiscal, teléfonos móviles y aparatos de captación y reproducción de sonido y de imagen para llevar a cabo sus actividades ilícitas. También se provechó de los conocimientos que había adquirido sobre las distintas fases del sueño y de sustancias como la melatonina, que daba a las víctimas «sin su consentimiento» para abusar de ellas.

En este sentido, la Fiscalía describe cómo el exreligioso abordaba a los niños a altas horas de la madrugada para manosear sus partes íntimas y utilizar su teléfono para frografiar el miembro de los menores y sus genitales. En las imágenes, de contenido explícito, los niños aparecían desnudos pero nunca se les veía la cara, lo que complicó la identificación de las víctimas.

En la mayoría de las ocasiones, Pedro Antonio solía actuar en el transcurso de los campamentos de verano, en salidas organizadas por el propio centro escolar en las que los jóvenes dormían fuera, e incluso en los propios cuartos de baño del Colegio Maravillas, donde llegó a instalar una cámara oculta de grabación.