De perseguidos por el Castrismo a indigentes en Madrid
Este es el campamento de los inmigrantes cubanos frente al Palacio de Santa Cruz - ABC

De perseguidos por el Castrismo a indigentes en Madrid

Los trajeron de Cuba como refugiados políticos y, según dicen, les prometieron una casa, pero llevan siete meses durmiendo en la calle: «De haber sabido que España está así, no hubiéramos venido»

MADRID Actualizado:

El letrero se actualiza cada día y reza ya «222 días sin respuesta». Más de siete meses lleva la familia de Sabina Martín Gómez, cubana, de 46 años, durmiendo al raso frente a la sede histórica del Ministerio de Asuntos Exteriores, en la madrileña plaza de la Provincia. Están allí, según explica ella, «para que cumplan lo que nos prometieron cuando nos sacaron de Cuba».

Sabina presume de ser una dama de blanco, el colectivo de mujeres que se ha convertido en el emblema de la oposición cubana al Castrismo y de la lucha por los derechos humanos en la isla. Se muestra orgullosa de haber sido detenida en muchas ocasiones en su país. De gritar en las calles de La Habana contra la dictadura pasó a vivir sin techo y entre cartones en el centro de Madrid.

Lo que les esperaba en España

El motivo, según su relato, es que el Gobierno español le prometió una casa que no llega. Según cuenta, cruzaron el Atlántico tras el acuerdo alcanzado por Madrid y La Habana, con la mediación de la Iglesia católica, para asilar en España a un grupo de presos políticos cubanos. Uno de esos presos, siempre según su versión, fue su hermano, Carlos Martín Gómez, que llevaba catorce años encarcelado en la prisión «Cobinado del Este» de La Habana por «contrarrevolucionario».

Los expulsaron de un centro de acogida por supuestas agresiones, pero ellos lo niegan

Sabina dice que a ella y a los seis miembros de su familia que comparten con ella el campamento reivindicativo ahora instalado frente al ministerio en Madrid funcionarios españoles les aseguraron que dispondrían de una vivienda de protección pública y seis meses para buscar un empleo en España, pero después de pasar por un hostal en Madrid y un centro de acogida dependiente de la ONG Comisión Española de Ayuda al Refugiado ( CEAR) en Málaga, se vieron en la calle. Los expulsaron por unas supuestas agresiones físicas dentro del centro, pero ella niega estas acusaciones y reniega de una organización que «hace lo que le da la gana con las subvenciones que recibe».

Sabina dice que lo que reclama es que le den lo que le aseguró el departamento entonces dirigido por Miguel Ángel Moratinos y asegura que de haber sabido lo que le esperaba en su exilio europeo quizás no lo habría aceptado. «En Cuba nadie sabe que en España hay tantísimos parados y las cosas están tan mal».

Promesa de la Comunidad de Madrid

Desde entonces, viven frente al Palacio de Santa Cruz, en un campamento delimitado por vallas de obra en el que ondean varias banderas cubanas y se agolpan los colchones y otros enseres domésticos. La policía los despierta cada mañana y les ordena amontonar sus pertenencias para que no molesten a los viandantes. En estos meses han tenido tiempo de hacerse amigos de Pepe, un simpático perrucho callejero que merodea por la zona, y de ver morir a un indigente que dormía también en la plaza y que un día no despertó de una de sus siestas bañadas en vino barato.

«Desde que gobierna, el PP ha hecho más por nosotros»

Pero ahora Sabina cuenta que su suerte ha empezado a cambiar. «Desde que gobierna el PP, en el poco tiempo que lleva, han hecho más por nosotros que los socialistas», afirma, satisfecha porque ha recibido una comunicación del Instituto de la Vivienda de la Comunidad de Madrid (Ivima), en el que se les comunica que podrán ocupar un piso protegido en la avenida de Buenos Aires, en el sur de la capital. Si la Administración cumple, habrá terminado la indigencia para esta familia anticastrista.