Daniel G. LópezDos biólogos estudian un ejemplar del estanque. Abajo, operarios retiran enseres del agua. A su espalda se acumulan sillas, mesas y hasta vallas

El estanque del Retiro se vaciará en 7 días y sus 6.000 peces se «mudan»

El estanque del Retiro no tendrá agua en una semana. Para entonces, todas las carpas y barbos que nadan en su interior habrán sido recogidos y trasladados a ríos de Madrid y a las instalaciones de la depuradora de Viveros. El Ayuntamiento impermeabilizará el vaso, antes de devolverle el agua y repoblarlo con nuevos ejemplares la próxima primavera

MADRID. Sara Medialdea
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En una semana, el estanque del parque del Retiro quedará vacío. Entre 6.000 y 8.000 peces -carpas, carpines y algunos barbos- que nadan entre los más de 55.000 metros cúbicos de agua de este inmenso vaso están siendo sacados de allí y trasladados a ríos y a la depuradora de Viveros. El estanque se limpiará y sellará, para evitar filtraciones, por lo que los madrileños no podrán volver a pasear por él en barca hasta la primavera de 2002.

El nivel del estanque ya está empezando a bajar. Un grupo de biólogos de la Universidad Complutense se encarga de extraer los ejemplares, pesarlos, medirlos y clasificarlos por especies. De acuerdo con su estado, serán liberados en determinadas zonas del río Tajo y en estanques de Collado Villalba, o se mantendrán en la depuradora de Viveros hasta su vuelta al estanque, una vez finalicen las obras que se llevan a cabo.

«INSACIABLES»

Pese a la creencia popular, los peces del Retiro están bien alimentados. Lo explicaba ayer, a pie de estanque, Benigno Elvira, doctor en Biología y profesor de la Universidad Complutense: no hay que darles pan ni ningún otro alimento; ellos lo van a comer siempre, porque son insaciables, pero el agua en la que habitan está llena de nutrientes, como demuestra su tono verde intenso. Cualquier alimento arrojado allí provoca el crecimiento de algas y falta de oxígeno en el agua».

Elvira fue muy crítico con quienes se deshacen de sus animales domésticos -peces tropicales, galápagos o, en algunas ocasiones, pirañas- en el estanque, porque «estos animales allí, probablemente, van a morir ».

Las carpas del Retiro son extraídas del agua mediante barcas y redes. Cada uno de ellos es pesado y medido, se observa su aspecto externo y es clasificado. De este modo, podrá realizarse un completo inventario de las especies que habitan el estanque, que fue vaciado por última vez hace casi veinte años, en 1982.

SILLAS Y BICICLETAS

Cuando esté totalmente vacío, y una vez retirados los objetos que en él se encuentren -ya han aparecido mesas, sillas, y hasta cochecitos de niño y bicicletas, además de urnas con cenizas de fallecidos-, el estanque se impermeabilizará, y además se reconstruirá el muro perimetral del estanque, respetando su aspecto original.

También está previsto construir una depuradora de agua que garantice la calidad de la que contenga el estanque. Todos estos trabajos, que se prolongarán hasta la primavera, tienen un presupuesto de 280 millones de pesetas, y durarán aproximadamente seis meses. Durante este tiempo, parte del paseo que bordea el estanque se verá ocupado por vallas, lo que sin duda restará espacio a los viandantes y a las decenas de artistas que se despliegan por él cada fin de semana.

Qué se encontrarán en el estanque es una incógnita para los propios responsables de la operación. No obstante, ésta les servirá para conocer la cantidad y clase de peces -en el lago de la Casa de Campo se hallaron carpas de hasta 14 kilos de peso-, y el estado en que se encuentra el fondo del vaso.