El Estadio Vallehermoso se va... para volver en 2010

SARA MEDIALDEA | MADRID
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Apenas clareaba el día, a las ocho de la mañana, cuando las máquinas entraban en el viejo Estadio Vallehermoso. Su finalidad: derribar la instalación, poner fin a sus 46 años de historia. Y abrir una nueva etapa: la que culminará en 2010 con la finalización del nuevo Vallehermoso, el estadio de atletismo de Madrid.

Los arquitectos autores del proyecto de reforma, Alfonso y Diego Cano -del estudio Cano Lasso- no se perdieron detalle. Contemplaban la actuación de las máquinas con la mente puesta en el futuro: el que ellos mismos fabricarán. Ellos ganaron un concurso convocado por el Ayuntamiento y el Colegio Oficial de Arquitectos para transformar el antiguo estadio en uno apto para la celebración de competiciones internacionales, junto a un aparcamiento subterráneo y una zona deportiva pública.

Lo primero que se comenzó a derribar fue el graderío. La cubierta situada en uno de los lados -el más cercano a la calle Juan Vigón-, más moderna y en buen estado, se retiraba manualmente para ser instalada en otro espacio deportivo, probablemente en Moratalaz.

Entre la potente maquinaria utilizada, Diego Cano destaca una excavadora con boca de dragón, que secciona y compacta los perfiles de la antigua instalación en un santiamén. «Se prevé que la demolición durará cinco meses, pero creo que podría estar terminada incluso antes», señala.

Ocho cuerdas

En el futuro, el estadio permanecerá en el mismo sitio, aunque la configuración de grada más potente estará en paralelo a la calle Juan Vigón, y será cubierta. La pista de atletismo tendrá 400 metros de cuerda y ocho calles: las medidas reglamentarias para las competiciones internacionales. Tendrá aforo para 10.000 espectadores.

Además, contará con un pabellón deportivo con 1.500 plazas de aforo, tres salas auxiliares -una de ellas dedicada a la esgrima-, una piscina cubierta de 50 metros, un vaso de aprendizaje y diversos equipamientos al aire libre y cubiertos. Todo ello, de uso público.

Bajo el estadio habrá un aparcamiento para empleados, deportistas y residentes. Y en las zonas anexas, un parque.

Diego Cano destacó, en su proyecto de reforma, «la relación de cotas: el estadio, aprovechando la diferencia de nivel del terreno en la calle Juan Vigón y en Islas Filipinas, quedará elevado». Una zona vegetal igualará el terreno y, bajo ella, quedará «enterrado» el centro municipal, más cercano a la calle Islas Filipinas.

Las obras de construcción durarán unos 22 meses, y estarán concluidas en el año 2010, si se cumplen los cálculos.

Para Alfonso Cano, otro de los arquitectos autores del proyecto, la principal característica de su idea es «tratar los espacios con gran sencillez, pensando en los ciudadanos». Incluso han tenido en la cabeza la sostenibilidad: «La producción de energía será mediante una pila de combustible movida por hidrógeno», informa.

El Estadio Vallehermoso cerró sus puertas en julio de 2007. Pero antes, se mantuvo funcionando durante 46 años, y fue utilizado o visitado por decenas de miles de madrileños. De hecho, muchos de quienes ahora están involucrados en su demolición y reforma integral lo conocieron como usuarios.

Así, el arquitecto Alfonso Cano recuerda su época de usuario, cuando practicaba el lanzamiento de pértiga. Y también José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, corrió por sus calles. Y el arquitecto municipal Eduardo Beotas, que coordina los trabajos desde el Gobierno local, realizó allí algunas tablas de gimnasia y recuerda los tiempos de su inauguración, con los Juegos Escolares Nacionales de 1961, y durante los II Juegos Iberoamericanos, en 1962.

42.000 metros de parcela

El estadio Vallehermoso cerró sus puertas en julio de 2007, tras la celebración del Meeting de atletismo. La parcela sobre la que se asienta ocupa una superficie de 42.356 metros cuadrados, entre las calles Juan Vigón, Santander, Jesús Maestro y la avenida de Islas Filipinas (Chamberí).

Cuando el Ayuntamiento de Madrid recuperó el suelo -cedido 50 años atrás-, se planteó su modernización. Pero el estadio se había quedado obsoleto: disponía de una pista de atletismo de seis calles, que ya no era apta para las grandes competiciones. Además, contaba con un pabellón cubierto, un gimnasio, un frontón y un mini frontón, piscina de verano y diversas pistas y campos al aire libre.

Por sus calles han pasado algunos de los mayores campeones del atletismo español y mundial. Y allí tuvo lugar, en 1987, el Meeting de Madrid, en el que Edwin Moses fue derrotado en los 400 metros valla por Danny Harris. Moses llevaba entonces 122 carreras imbatido: 9 años, 9 meses y 9 días.