Juan Soler: «A Pedro Castro le cuesta asumir que ya no es alcalde»
Juan Soler, durante la entrevista - ernesto agudo

Juan Soler: «A Pedro Castro le cuesta asumir que ya no es alcalde»

El alcalde de Getafe, el popular Juan Soler, ha conseguido frenar en ocho meses el grave problema de la deuda a corto plazo: 28 millones. «Aquí no vamos a vivir la situación de Parla»

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En el Congreso nacional del PP en Sevilla, un camarero le reconoció mientras le servía unas tapas: «¿Usted es el hombre que derrotó a Pedro Castro, no?». Juan Soler no podrá quitarse nunca ese «estigma». Tampoco lo desea. En ocho meses como alcalde de Getafe ha conseguido solventar la deuda a corto plazo (28 millones de euros) y encarrilar el proyecto de Carpetania. Además, ha retirado la tasa de basuras y promete que el próximo año bajará el impuesto de circulación. Es la mejor carta de presentación para poner punto y final a 30 años de gobierno socialista.

—Cuando llegamos al Ayuntamiento —advierte— la situación económica era muy mala, sin llegar a los excesos de Aranjuez, que para mí es el caso más dramático. Ahora podemos decir que los problemas están en vías de solución.

—¿Significa eso que los 2.000 trabajados municipales pueden dormir tranquilos?

—Si. Yo no voy a hacer un ERE. Sé que a algunos ayuntamientos no les ha quedado más remedio, pero nosotros no lo vamos a hacer. Los sindicatos saben que nos tenemos que apretar todos el cinturón y estoy seguro de que nos van a apoyar. En Getafe no vamos a vivir la situación de Parla, en parte gracias a la gestión de los últimos ocho meses.

—¿Esta situación va a traducirse en una bajada de impuestos, tal y como prometió en la campaña electoral?

—Ya hemos eliminado la «ecotasa» (tasa de basuras) y puedo asegurarle que el año que viene bajaremos el impuesto de circulación, que es el doble que en Madrid capital. Además, pienso seguir rebajando las tasas, sobre todo, a las clases más desfavorecidas.

—Lleva ya ocho meses de alcalde, cuando todo el mundo daba por segura su derrota en las elecciones. ¿Cómo se ve de regidor?

—Es el puesto más bonito en política. Ser alcalde de Getafe es un disfrute cúbico. Más de lo que me imaginaba.

—A pesar de todo, ¿mantiene su compromiso de no estar más de ocho años?

—Claro. Eso es sagrado. Chesterton hablaba del «bello arte de ponerse límites». El mío, son ocho años.

—¿Es muy grande la sombra de Pedro Castro en Getafe?

—No. Lo que sí he notado ha sido la falta de gestión que ha habido en el Ayuntamiento en sus últimos años de alcalde. Me doy cuenta de que al final no estaba pendiente de Getafe.

—Póngame algún ejemplo...

—Las plazas de aparcamiento. Todo el mundo dice que es imposible aparcar en Getafe, pero yo le digo que no. Lo que ocurre es que hay muchísimas plazas que están sin usar por una pésima gestión del Gobierno anterior. Dentro de un año y medio, el problema del aparcamiento en Getafe será un mal recuerdo. Se aparcará mejor y más barato.

—¿Pero cómo se lleva tener de líder de la oposición al que ha sido alcalde durante tres décadas?

—Pedro Castro no quiere asumir la derrota. No comprende cómo ha dejado de ser alcalde. Nada más llegar me dijo que él seguiría necesitando una secretaria, un técnico de apoyo, coche, escolta y un despacho de representación para seguir recibiendo a las autoridades. Le corté rápido y le dije: “Pedro, ¿no te das cuenta de que a partir de ahora voy a ser yo el que reciba a las instituciones?”.

—Tampoco veo que le estén haciendo mucha oposición...

—La oposición trabaja muy poco. Los concejales no aparecen mucho por el Ayuntamiento. Los que más trabajan son los dos de UPyD, pero los socialistas no aparecen mucho. Pero creo que es producto de la lucha interna que hay dentro del PSOE.

—Explíquese...

—Pedro Castro está tensando la cuerda porque quiere que su hijo herede el partido en Getafe. Quiere seguir controlándolo, y muchos me dicen que sobre todo tiene especial interés en manejar sus finanzas. Por eso está avivando la división interna en su partido: mientras haya varias familias disputándose el poder, le resultará más fácil seguir al mando.

—Cambiando de tema, ¿qué opinión le merece los sucesos de Valencia, que también tuvieron su efecto en Madrid con la rotura de cristales en la sede de Génova?

—Hay un interés por parte de grupos antisistema de infiltrarse en movimientos sociales para crear un conflicto de mayores dimensiones. Hay que tener cuidado con ellos porque lo más probable es que el PSOE se deje seducir por estos grupos porque está muy débil ideológicamente.

—Parece que a Rajoy no le van a dar ni los cien días de gracia...

—¡Qué va! A mí tampoco me los dieron. Es un radicalismo dañino y poco inteligente. Espero que Rubalcaba no se deje contagiar. Por lo demás, yo creo que la opinión pública entiende las medidas de Rajoy. Tiene una tarea titánica y vital por delante. Tan importante como la que tuvo Adolfo Suárez cuando llevó a este país a la democracia.

—¿Cómo ve a Esperanza Aguirre?

—Muy bien. Delgada, simpática, entregada, con Madrid en la cabeza y resolviendo problemas, que es lo que le gusta.

—¿Será su última legislatura?

—Esperanza tiene mucho futuro.

—¿Ha olvidado ya la presidenta el comentario que hizo usted poniendo en duda el fichaje del nuevo consejero de Transportes por no estar afiliado al PP?

—Yo soy cero sectario y cero endogámico, pero me chocó su nombramiento porque en el PP, al contrario de lo que pasa en el PSOE, tenemos mucho banquillo. Ahora le digo que creo que la presidenta acertó en su decisión.

—¿Con qué sueña para Getafe?

—Con el Madrid olímpico porque somos subsede de remo y piragüismo; y con el Eurovegas.

—Parece más fiable el primero, ¿no?

—No se crea, hace dos semanas me reuní con los americanos y tienen muy claro lo que quieren hacer. Les gustó mucho lo que les enseñé de Getafe.