Algunos estudiantes simbolizaron con caretas que «la nueva Ley obliga a los inmigrantes a ser invisibles». Ap

Fin al encierro en el colegio Chaminade como protesta por la Ley de Extranjería

Los ecuatorianos y españoles que llevaban encerrados varios días en el colegio Chaminade como protesta por la nueva Ley de Extranjería decidieron en la jornada de ayer abandonar su encierro tras la entrada en vigor de esta nueva normativa. No obstante, desde estos colectivos siguen criticando un texto legal que es «un atropello» a los derechos básicos.

MADRID. ABC
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El grupo de inmigrantes ecuatorianos encerrado desde hace una semana en el colegio mayor Chaminade de Madrid terminó ayer su concentración proclamando que «ningún ser humano es ilegal» y expresando su rechazo a la Ley de Extranjería, que ayer entraba en vigor, a la que acusan de «atropello» a los derechos básicos, informa Efe.

Unas cien personas, la mayor parte estudiantes, acompañaron a los ecuatorianos al salir de su encierro hasta la entrada del Metro más próximo, y algunos se vistieron con monos y caretas blancas y les rodearon para simbolizar «que la nueva ley obliga a los inmigrantes a ser invisibles», según un portavoz de los universitarios.

Dora Aguirre, portavoz de la asociación hispano-ecuatoriana Rumiñahui -nombre de un indígena de Ecuador que peleó contra la colonización y que, para ellos, representa la dignidad humana-, reclamó que el nuevo convenio sobre Inmigración que va a ser firmado entre España y Ecuador «contemple un espacio para los que ya estamos aquí y no tenemos la situación regularizada».

Aguirre reconoció que decidieron abandonar el encierro por el temor a ser detenidos, ya que carecen de los permisos pertinentes para residir en España, pero aseguró que «continuaremos defendiendo nuestros derechos». En un comunicado, esta asociación invitó a toda la sociedad «a tomar el relevo, integrarse en una sola mesa de trabajo con los afectados e iniciar un diálogo para encontrar soluciones alternativas y flexibles a esta situación de emergencia» para la población inmigrante. Un portavoz de los encerrados manifestó que los inmigrantes cuya situación no esté regularizada estarán abocados a trabajar en la economía sumergida y a la explotación, y que «con la llegada de un nuevo milenio, se ha producido un retroceso en muchos años de historia de ir avanzando en la defensa de los derechos humanos». Los allí presentes también leyeron un comunicado de denuncia de la nueva ley, que «pretende detener y expulsar a unas mujeres y a unos hombres cuyo único delito fue venir a buscar una vida mejor para ellos y sus familias».