Delincuentes robando un camión
Delincuentes robando un camión - ABC

Una red de empresarios «traficaba» con electrodomésticos, jamones, quesos y licores

Los siete detenidos tenían comercios para la venta ilegal y el blanqueo de capitales

MADRIDActualizado:

El Grupo de Robos de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) ha culminado con éxito la operación Bellota: se trata de una investigación centrada en una red de receptadores que se encargaban de colocar y revender material millonario proveniente del robo de camiones. El dispositivo se ha saldado con siete detenidos (entre los que hay varios empresarios) y otras seis personas imputadas.

Los encartados se dedicaban a adquirir, a través de otros intermediarios, botines obtenidos de la sustracción de vehículos de transporte de gran tonelaje, como embutidos y electrodomésticos, valorados en al menos un millón de euros en los casos esclarecidos. La investigación arrancó a raíz, el pasado 8 de diciembre, del asalto en Griñón a un tráiler lleno de jamones, chorizos, salchichones y quesos, con un precio de venta al público de 350.000 euros. Ese mismo mes, fueron detenidas tres personas por receptación y se recuperaron más de 900 piezas.

Sin embargo, la UDEV Central quiso enfocar también sus esfuerzos en la base de este ilícito negocio, que son los receptadores, que en ocasiones ordenan los golpes a la carta y en otras, como en esta operación, se aprovechan de que hay material circulando por el mercado negro para «colocarlo».

Y eso es lo que, presuntamente, hacían los dos principales imputados en este dispositivo. Se trata de Raúl Pérez y Arturo Aparicio, afincados en la localidad de El Álamo. El segundo tenía a su nombre la empresa Los Chicos del Barrio S. L., a través de la cual gestionaba con su socio, siempre según los investigadores, los comercios Electroarroyo (en Arroyomolinos) y Electromadrid (Móstoles).

Venta y blanqueo

Los establecimientos y la matriz tienen actividad, pero eran utilizados con dos fines sospechosos. Por un lado, se vendía parte de los electrodomésticos sustraídos; por otro, se utilizaban para camuflar los supuestos ingresos ilegales, a modo de blanqueo de capitales, precisaron a ABC fuentes del caso.

De los siete arrestados, seis son españoles y uno marroquí. Además de los dos cabecillas, están entre ellos los «machacas», personas que se encargaban de revender el material, puesto que no solo acababan en comercios, sino que una buena parte era vendido, a un 30% del valor real, a terceros. Hablamos de verdaderas grandes partidas de aires acondicionados, que podrían contarse por decenas en algunos casos.

En total, la UDEV Central ha realizado ocho registros domiciliarios, en Navalcarnerno, El Álamo, Arroyomolinos y Móstoles. También se han inspeccionados nueve establecimientos comerciales. En esta parte de la operación, los agentes se han incautado de 24.000 euros en efectivo, una pistola antigua (uno de los sospechosos dijo que era de su padre), una bolsa de proyectiles del calibre 9 milímetros, dos escopetas y gran cantidad de efectos procedentes de los robos. Se trata no solo de electrodomésticos, sino también de ropa, licores, jamones y hasta el cargamento entero de un camión lleno de conservas. La operación fue explotada a principios de julio, aunque se han seguido realizando pesquisas hasta hace poco.

Seis robos

En cuanto a la procedenia de los botines, está constatado que son de, al menos, seis asaltos a camiones perpetrados en Griñón, Rivas Vaciamadrid, Zamora, Cataluña, Coslada y la ciudad de Madrid.

Este periódico ya adelantó el pasado mes de febrero que la Policía Nacional estaba investigando a media docena de redes organizadas que se dedicaban a «trabajar» para empresarios en asaltos millonarios a camiones. Nuestras fuentes apuntaban a que «dueños de mercantiles de distribución, sobre todo del sector electrónico, pagaban a la carta a los ladrones», por un tercio del valor real de mercado de los enseres, obteniendo grandes ganancias.

«Son dueños de empresas intermedias, que tienen trato entre ellos y se coaligan para comprar esas cargas robadas y las van recolocando», insisten los investigadores.