José y Belén, en una imagen de redes sociales
José y Belén, en una imagen de redes sociales

La emotiva carta de la madre de uno de los chicos muertos en el ascensor del barrio de Salamanca

José y Belén se precipitaron al vacío mientras celebraban el fin de exámenes; la madre de él los recuerda ahora en una misiva: «Cada día miramos al cielo porque sabemos que desde allí nos cuidas y nos proteges»

MADRID Actualizado: Guardar
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Un fatal accidente truncó la vida y los sueños de José y Belén, dos novios de 17 años que murieron tras precipitarse por el ascensor hace dos años en el barrio de Salamanca. Los chicos se encontraban celebrando el final de los exámenes de segundo de Bachillerato en la azotea del piso de Belén, antes de volver a la rutina y comenzar a preparar la Prueba de Acceso a la Universidad, cuando decidieron bajar a la calle. El injusto accidente frustró su futuro: ella quería estudiar Derecho; mientras, José era un crack con los números y un gran jugador de baloncesto que quería dedicarse a la ingeniería. Pero el suelo se abrió bajo sus pies, terminando de la forma más cruel con sus vidas.

Los chicos, que llevaban dos años juntos, cogieron el ascensor en el octavo piso del inmueble en el que residía la menor. A las 16.45 horas, la fiesta se convirtió en pesadilla. La pared trasera del ascensor en el que iban apoyados se vino abajo y les hizo caer al vacío. La madre de él, María Parames, ha decidido ahora rendirles un particular homenaje recogido en una emotiva carta publicada por una web católica en la que le agradece a su hijo todo lo que le enseñó durante sus 17 años de vida. Esta es la misiva íntegra:

«Querido hijo José, ya 21 meses en el cielo. Buf. Y parece que fue ayer. Gracias por tu vida, José. Nos enseñaste tanto en tu breve e intenso paso por esta tierra. Nos enseñaste a ser padres, a recibir y disfrutar con alegría a nuestro hijo mayor.

Aprendimos a cuidar a un bebé, a educar a un niño y a gestionar a un adolescente. Aprendimos el milagro de dar vida y disfrutamos profundamente de ti estos 17 años que pudimos acompañarte. Has sido un lujo. Verte crecer y disfrutar tanto, es un regalo que saboreamos aún con frecuencia repasando tus fotos y recordando tantos momentos.

Y ahora, nos sigues enseñando cada día. Otras lecciones muy diferentes. A veces con mucho dolor pero siempre con mucha certeza. Nos enseñas que esta vida tiene fin. Nos enseñas que el sentido de nuestra existencia solo se entiende mirando al cielo. Nos enseñas que lo esencial, que lo importante, no se puede ver pero existe.

Nos enseñas a tener una mirada sabia que nos permite distinguir lo importante de lo accesorio. Nos enseñas tanto, querido José. Y no dejes nunca de hacerlo porque no queremos olvidarnos ni un minuto de todo lo que hemos descubierto al separarnos físicamente de ti. Cada día nos levantamos mirando al cielo porque sabemos que tú, con Belén, desde allí nos miras, nos cuidas y nos esperas. Con todo nuestro cariño. Querido José».