Visita de la comitiva emiratí al instituto María Moliner de Coslada
Visita de la comitiva emiratí al instituto María Moliner de Coslada - ABC

Los Emiratos Árabes se fijan en los institutos más innovadores de la Comunidad de Madrid

Una delegación del país visita varios centros interesada en sus proyectos educativos

Madrid Actualizado: Guardar
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Con la mente abierta, pero sin saber muy bien qué esperar, los profesores del Instituto de Innovación Tecnológica María Moliner de Coslada recibieron el pasado miércoles a una delegación de Emiratos Árabes Unidos, entre ellos varios asesores de su Ministerio de Educación. La petición, que llegó directamente desde la embajada emiratí, les cogió por sorpresa. «No sabemos si querrán hacer preguntas o sencillamente observar», admitía Paloma Suárez Brihuega, profesora de Lengua, en los días previos a la reunión. Había nerviosismo, sobre todo, por las costumbres. «De los veinte o así que hicimos la presentación, solo cuatro eran hombres», explica Elvira Yebes, la directora del instituto. «Pero al final todo fue muy bien, fueron muy respetuosos, y el ambiente era distendido», asegura.

No es la primera vez que los institutos madrileños reciben visitas internacionales –hace un mes acudió una delegación de Finlandia para conocer el sistema de enseñanza bilingüe–, pero nunca antes un país tan lejano se había interesado específicamente por las iniciativas de formación científica de la Comunidad. El María Moliner, además de ser centro de Innovación Tecnológica, es una de las primeras 28 escuelas madrileñas en sumarse a la iniciativa STEMadrid, con la que se pretende impulsar el interés por las materias científicas, especialmente entre las niñas. Bajo su paraguas, los alumnos han participado en congresos y han desarrollado proyectos en colaboración con empresas de tecnología de la talla de IBM.

Colaboración internacional

«Es una buena oportunidad, no la podemos pasar por alto», aseguraba el director de Becas de la Consejería de Educación, Ismael Sanz, ante la pregunta de si se intentaría sugerir algún tipo de colaboración entre institutos de ambos países. Finalmente, se barajaron varias opciones, desde enviar a profesores de la Comunidad de Madrid para realizar un curso de formación allí, hasta poner en contacto a los alumnos a través de internet durante las horas en que coincide la jornada escolar. La iniciativa más plausible, sin embargo, y la que más gustó a los representantes de la consejería, fue la de celebrar un certamen de robótica en el que pudieran participar también centros de EAU. No en vano, uno de los proyectos más espectaculares desarrollados por los estudiantes del María Moliner fue una maqueta robotizada, cuyas puertas y luces se controlaban a través de una app diseñada por ellos mismos, para el certamen «RetoTech» de la Fundación Endesa.

Fueron los propios profesores del María Moliner quienes se encargaron de realizar las presentaciones para explicar a los invitados sus proyectos. «Estaban especialmente interesados en la evaluación de competencias», explica Yebes. El instituto cuenta con un programa para valorar e integrar el conocimiento digital en el resto del temario. «La competencia digital no se limita a una sola materia, sino que recorre todo el currículum», explica Patricia Suárez, quien también se encarga de liderar esta iniciativa. Por eso, los profesores proponen actividades o ejercicios destinados a desarrollar este tipo de habilidades: realizar una infografía para clase de Lengua, hacer reseñas de libros en formato vídeo para después colgarlas en el aula virtual, o incluso diseñar un «Google Tour» para la clase de Geografía, son algunos ejemplos.

Pero los proyectos más espectaculares son quizá los que han desarrollado para las clases de Tecnología. A raíz de la iniciativa de centros STEM, los alumnos han participado en el programa de IBM «Watson va a clase», una introducción, a nivel de Educación Secundaria, a la programación en Inteligencia Artificial.

«Contamos con la ayuda de voluntarios de la empresa, que nos enseñaron a utilizar el software» explica la profesora de Tecnología, Paloma Pérez Añán. Gracias a un programa informático, y con las tarjetas Raspberry Pi cedidas por IBM, los estudiantes pudieron diseñar las respuestas e interacciones de un pequeño robot, y presentar después sus progresos en las mismas oficinas de la entidad. Yebes asegura sentirse «enormemente orgullosa» de sus profesores y alumnos, que prepararon las presentaciones, en inglés, «y con una calidad increíble», afirma.