Maqueta de Lagasca 99 del arquitecto Rafael de La Hoz - Ermesto Agudo
Viviendas de lujo

Así es el edificio más caro de Madrid que se disputan familias latinoamericanas

Colombianos, venezolanos y mejicanos han adquirido ya la mitad de las 44 viviendas de 8 pisos más áticos de Lagasca 99

En la Milla de Oro, el piso más caro se ha vendido por 16 millones, batiendo el récord; los más baratos rozan los 10

MadridActualizado:

Aún no se ha acabado de levantar su estructura, lo hará a finales de mes, y ya se han vendido en apenas un año la mitad de los 44 pisos distribuidos en ocho plantas más áticos. Los más pequeños tiene 330 metros cuadrados y los más grandes, 700. Sus precios son los más altos del mercado inmobiliario de obra nueva y se sitúan entre los 10 millones de euros los de menor tamaño y los más de 16 millones de los mayores, como es el caso de uno de los seis áticos-dúplex situados en la octava planta, que ya se ha vendido, superando todas las previsiones. Con ello se ha batido con creces el récord del precio del metro cuadrado, que se pagó a 15.000 euros en una vivienda de Serrano, 7 el años pasado. No obstante, la media en esta finca se sitúa en torno a los 10.000 y 14.000 euros.

Este inmueble, de 26.203 metros cuadrados pertenece a la promoción Lagasca 99 y se sitúa en plena Milla de Oro, en la única manzana disponible, lo que la convierte en la más cotizada del Barrio de Salamanca. Está situada entre las calles de Juan Bravo, Maldonado, Claudio Coello y la que da nombre a la urbanización. Ya se ha comercializado el 51% del volumen total, que incluye los dos locales de firmas nacionales: Banca March y Actiu, empresa especializada en muebles de diseño.

Los compradores son, de un lado, familias latinoamericanas adineradas originarias de Venezuela, Colombia y Méjico, siguiendo la tendencia del mercado inmobiliario del lujo en España, que, además, conocen el país. La otra parte la forman españoles, en un porcentaje que aunque va variando, ahora ronda el 50-50%, precisó ayer Antonio Pan de Soraluce, director de Colliers Internacional de España, la entidad comercializadora.

Libertad de diseño interior y exterior

«Este es un buen momento para invertir. Lagasca 99 es tan potente que la promoción atrae a la gente interesada, tanto nacional como extranjera, así como a empresarios y firmas interesadas en vivir en Madrid», agregó.

El boca a boca ha influido entre los potenciales clientes de estas viviendas de lujo y su pretensión es que cuando las obras finalicen y se entreguen las viviendas, en agosto de 2018, todo esté vendido. Por el momento, han apostado por la calidad más que por el ritmo de compra, concluyó el director de Colliers.

«Hicimos las viviendas que nos parecieron mejores para alguien un que reside en una casa grande en una urbanización de las afueras de Madrid o en el centro y quiere una vivienda espaciosa, luminosa con garaje, ascensor y una serie de comodidades que le faltan. Las que mejor se están vendiendo son las de 440 metros cuadrados», precisó Ignacio Ramírez, director de Operaciones del Grupo Lar, propietario del proyecto, junto a Pimco.

Además, recalcó que el hecho de estar en una zona tan emblemática y cotizada como el Barrio de Salamanca y en un espacio en el que tienen libertad de diseño y de materiales, tanto en su interior como en su exterior es un extra, recalcó Ramírez. Y es que las rentas más altas están regresando a esta zonas

«La luz, éxito de la promoción»

«Los latinoamericanos están acostumbrados a la luz, a la arquitectura contemporánea. Y la luz le da un plus a la promoción; ahí radica su éxito», subrayó el arquitecto del inmueble Rafael de La-Hoz. Lo que hace especial a este edificio es su estructura diáfana, con pilares en todo el perímetro de la parcela y en el centro, en donde se sitúan las escaleras y los ascensores que hacen de muro de carga, así como sus cuatro fachadas exentas. El edificio, estrecho y alargado, se va retranqueando hasta el nivel superior. Así lo pudo comprobar ABC que visitó las obras ayer, junto a otros periodistas.

«Lo que me causó incertidumbre fue cómo rematar las fachadas. Proyecté el inmueble desde el interior hacia el exterior con varias pieles, la principal, abierta en vidrio y flexible hasta el límite de lo posible. Y, delante de ella, una segunda capa que la protege del sol, del ruido y de las vistas. Esa capa va compuesta de distintos materiales en función de lo que decide cada propietario. Viseras de vidrio para los salones, parasoles de piedra para las habitaciones y madera para cocina, comedor y baños es lo habitual», explica De La-Hoz.

Definió el edificio diseñado por él de «valiente y arriesgado en cuanto a su arquitectura, ya que mira hacia el futuro en un entorno consolidado como el Barrio de Salamanca». Y, todo ello, respetando el uso residencial y el comercial para no matar el barrio.

«El diseño es valiente y arriesgado, mira hacia el futuro en un entorno consolidado»
Rafael de La-Hoz

El arquitecto hizo hincapié en que ha querido recuperar la idea de la dos únicas manzanas originales de la zona, la de Loewe de la calle de Serrano y la que alberga el Jardín del mismo nombre en Goya, con un gran patio central y paso de carruajes, tal y como proyectaron el ingeniero Carlos María de Castro y el marqués de Salamanca para el barrio. Por ello, ha proyectado un amplio vestíbulo con dos aberturas con luz natural y vegetación y un acceso espacioso y luminoso para el garaje, situado también en la planta baja. Cuenta con otras dos bajo rasante y un total de 170 plazas, varias por piso.

En el primer nivel se encuentra la piscina cubierta de invierno, la sauna, el gimnasio y otras «amenities», mientras que la de verano, con unas vistas de 180º se sitúa en la cubierta.

De los 44 pisos, de entre 3 y 4 dormitorios, los hay de diferentes alturas. Es el caso de los dúplex, situados en la primera y en la cuarta planta, en la que los techos llegan a alcanzar los 6 metros. En la última, se encuentran los seis áticos-dúplex con piscina privada y terrazas de invierno, es decir, cubiertas, pero con lamas de vidrio que permite que se abran.

De La-Hoz precisó que partió de cero respecto al proyecto original, que no llegó a cuajar, «lo que ha supuesto un riesgo para los promotores», al tiempo que aplaudió la apuesta por la calidad que en esta etapa, una vez superada la crisis, tiene el mercado, tanto los vendedores como los compradores. «Todos hemos puesto mucha ilusión en que este edificio la tenga y sea un referente».