EL DRÓGULUS DEL BONO

IGNACIO RUIZ QUINTANO
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Es viernes y tendría uno que estar hablando de alguna buena casa de comidas, pero la actualidad se nos echa encima como un río de leones y no nos deja más remedio que hablar de una cosa que, de tener relación con algo, sería con las bebidas. Llamémosle Casa Pepe, pues sólo de Pepe trata la actualidad. Pepe es Pepe, el hijo de Pepe, el de la tienda, que llegó a ministro (el hijo, no el padre), y cuya demagogia huera, chirle y hebén hace que a los españoles no se les caiga de la boca el verso de Segismundo en «La vida es sueño»: «¡Vive Dios, que pudo ser!» ¿Qué pudo ser? Que lo agredieran. ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Un sosquín o tres yoyas? Nadie lo vio, salvo un gallego de Pontecesures y su cuadrilla de rodolfos y robustianos. Bueno, tampoco ha visto uno la casa de Pepe, pero puedo imaginarla: aquí, un Corazón de Jesús atribuido a Valdés Leal, suponiendo que Valdés Leal pintara un Corazón de Jesús, y un póster del «Guernica»; allí, un retrato de Chávez dedicado por Desmond Morris; y en la mesilla, el librejo de Tamames (Moncho) y un ejemplar de «Los errores científicos de la Biblia». ¡Filosofía! El cuento de la agresión a Bono no sirve sino para ilustrar la discusión que sobre el principio de verificabilidad sostuvieron en la BBC el filósofo Ayer y el padre Copleston. «No critico su uso de la palabra "hechos" en tanto permite que sean hechos observables -argumenta Ayer-. Pero tomemos el caso contrario. Suponga que digo "Hay un drógulus allí", y usted dice "¿Qué?" y yo replico "Drógulus", y usted pregunta "¿Qué es un drógulus?". Bueno, digo yo, no puedo describir lo que es un drógulus porque no es la clase de cosa que usted pueda ver o tocar, no tiene efectos físicos de ninguna clase, sino que es un ser incorpóreo. Y usted dice "Bien, ¿cómo puedo decir si está allí o no?" y le contesto "No hay forma de decirlo. Todo sigue igual esté allí o no. Pero el caso es que está allí. Hay un drógulus justo detrás de usted, espiritualmente detrás de usted." ¿Tiene eso sentido?». «Me parece que sí -responde Copleston-. Yo diría que afirmar que hay o no un drógulus en la habitación es verdadero o falso, con tal de que tenga usted alguna idea de lo que significa drógulus». Está visto que lo de Bono sólo puede ser un drógulus.