Los vecinos posan para ABC en el patio de las viviendas, donde se dejó a medias la imperbeabilización de las paredes
Los vecinos posan para ABC en el patio de las viviendas, donde se dejó a medias la imperbeabilización de las paredes - GUILLERMO NAVARRO
El Ayuntamiento incumple la sentencia

El drama de 146 vecinos de Sanchinarro: «Cuando llueve, el agua cae como una catarata por el salón»

En 2016, la EMVS fue condenada a reparar daños en 131 pisos de Sanchinarro; la reforma está parada desde junio

MadridActualizado:

Cuando Marta González ve nubes de tormenta desde la ventana de su oficina se le ponen «los pelos de punta» sólo de imaginar cómo se va a encontrar su casa al llegar del trabajo. «Cada vez que entro en el piso, lo primero que hago es mirar al techo a ver qué nuevo destrozo me encuentro. Cuando llueve, el agua cae como una catarata por el salón», relata a ABC esta inquilina que adquirió hace diez años una de las 146 viviendas que la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) construyó en la calle de Pi y Margall, 10-20, en Sanchinarro. Su comunidad de vecinos denunció en 2012 al Ayuntamiento por los «numerosos y graves defectos constructivos» en el edificio. Una sentencia les dio la razón en febrero de 2016. Pero su calvario aún continúa: la compañía a la que la EMVS adjudicó la reparación abandonó las obras el pasado junio y las grietas, goteras y humedades se han agravado desde entonces.

La ausencia de un material que impermeabilizara de forma adecuada las fachadas y las cubiertas de los patios hizo aflorar, casi desde que adquirieron las viviendas en 2009, el problema de filtraciones que atacan sin piedad la estructura de hormigón. Tras años de reclamaciones sin respuestas, Gabriela Díaz, la que entonces era la presidenta de la Comunidad, convenció al resto de propietarios para reclamar ante los tribunales.

Mamen y Sergio señalan el rastro de las humedades en su salón
Mamen y Sergio señalan el rastro de las humedades en su salón - GUILLERMO NAVARRO

El Juzgado de Primera Instancia número 8 de Madrid consideró probados los «efectos de las filtraciones», las «lesiones por humedades en la carpintería y puertas de acceso», el «embalsamiento de agua en los patios entre portales», las «fisuras en las paredes» y «el desnivelado del pavimento de la tarima en las viviendas», entre otros perjuicios todavía visibles. La magistrada condenó a la EMVS a costear las patologías denunciadas.

«Hemos cambiado el suelo del sótano como cinco veces, pero no sirve de nada. Debajo hay una enorme balsa de agua», expresa con frustración Rebeca Martín, la actual presidenta de la comunidad. «Sentimos que el Ayuntamiento y la EMVS nos han tomado el pelo durante años», se queja Martín, que destaca que tuvieron que costearse a base de derramas los informes de los peritos y los arquitectos que permitieron demostrar ante el juzgado los desperfectos que padecen a diario.

La adjudicataria de las obras dejó el recubrimiento de los patios a medias
La adjudicataria de las obras dejó el recubrimiento de los patios a medias - GUILLERMO NAVARRO

La licitación de las obras de rehabilitación quedó desierta en primera instancia. Oproler, la empresa a la que se le adjudicaron los trabajos por un importe de 1,3 millones de euros no comenzó a operar hasta agosto de 2017. La previsión era que los trabajos durasen 240 días naturales, pero el pasado junio paralizaron las obras y pidieron ampliar el plazo hasta 12 meses. Según indicó la EMVS a este diario, entonces ya se les informó de las «posibles sanciones» a las que se exponían.

Andrés Montes muestra una gran grieta en la pared bajo el desagüe
Andrés Montes muestra una gran grieta en la pared bajo el desagüe- GUILLERMO NAVARRO

Al abandonar los trabajos sin concluir, la EMVS rescindió el contrato y los problemas para los vecinos se recrudecieron durante estos últimos nueve meses. «Cuando picaron la tela asfáltica de los patios, se nos inundó todo», cuenta Sergio Barquín, vecino del séptimo piso, que vive bajo uno de los patios en los que no terminaron de revestir el suelo y las barandillas están mal fijadas. «Tuvimos que sacar la ropa de un armario corriendo porque chorreaba y hemos quitado la electricidad en una habitación porque hacía contacto con el agua», añade su compañera Mamen Guerrero.

Nueva licitación «en breve»

Las hijas de Leticia Rodríguez llegaron al piso siendo casi bebés. En su habitación, junto a sus peluches se marca un reguero oscuro, el moho que provoca la humedad. «No cierran las puertas del abombamiento de la tarima. Nos hemos dejado un dineral en derramas y obras en casa para que siga siendo todo una ruina», lamenta.

Gabriela Díaz frente a las huellas del moho en los trasteros
Gabriela Díaz frente a las huellas del moho en los trasteros - GUILLERMO NAVARRO

Tras resolver el contrato con Oproler, la EMVS asegura que ya está «en proceso la nueva licitación mediante procedimiento simplificado» con el objetivo de, según subrayan, «reducir los tiempos en la medida de lo posible y poder ejecutar la sentencia».

«Lamentamos sinceramente que los tiempos se hayan dilatado de esta forma, pero la EMVS en todo momento ha actuado en beneficio de los vecinos», justifican desde la empresa municipal a ABC. Gracias a la segunda demanda que interpusieron los vecinos de Sanchinarro VI, la jueza requirió en un auto fechado el pasado 12 de marzo la ejecución de la primera sentencia. Gracias a ello, la EMVS aceptó ampliar el número de viviendas que van a ser arregladas de 90 a 131. El hartazgo de los afectados va en aumento según pasan los meses. Ahora sólo sueñan con el día en que no tengan que preocuparse cada vez que miren por la ventana.