El responsable del centro posa en la cancha de baloncesto - ISABEL permuy

El director que dio una lección de deportividad a sus alumnos: «El respeto está por encima de la victoria»

Leoncio Fernández, responsable del Santa María del Pilar, retiró a su equipo de la Copa Colegial por los insultos de sus alumnos al rival

Madrid Actualizado: Guardar
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El respeto tiene que estar por encima de la victoria. Con esa premisa el director del colegio Santa María del Pilar, en el distrito Retiro, decidió retirar a su equipo de la Copa Colegial de Madrid ante las «actitudes irrespetuosas» que sus propios jugadores tuvieron con los rivales, del colegio Obispo Perelló. El equipo masculino de baloncesto implicado, formado por alumnos de Bachillerato, también tuvo que ofrecer el triunfo a sus adversarios, pese al contundente marcador final: 65-32.

En la cancha, el juego fue limpio, «no hubo ningún comportamiento antideportivo», recalca a ABC el director del Santa María del Pilar, Leoncio Fernández. Pero para el responsable de este centro educativo ganar no basta si el «fair play» no se traslada a todas las esferas, incluidas las redes sociales.

«El partido –celebrado el pasado 3 de febrero– transcurrió con absoluta normalidad. Fue después de unos días cuando la dirección se enteró de que varios alumnos, algunos miembros del equipo y otros no, colgaron unos ‘ memes’», relata Fernández, que evita entrar en detalles sobre estas parodias porque las califica de «ofensivas y faltas de respeto» hacia los contrincantes. «Consideramos que se vulneraba la raya del respeto, que es exigible a cualquiera. Por ello, nos reunimos el equipo de dirección y, junto con los responsables deportivos, decidimos qué medidas tomar», explica.

Además de emitir un comunicado en el que el centro pide disculpas al colegio Obispo Perelló públicamente, los propios alumnos implicados, de entre 16 y 18 años, también han mandado una carta a los afectados, excusándose. Por su parte, la dirección del Santa María del Pilar les ha impuesto una sanción interna.

«Lógicamente, la decisión fue dolorosa para los alumnos, que lo han vivido con amargura. Entre los padres ha habido todo tipo de reacciones», indica el director, que asegura que recibió felicitaciones, peticiones de que individualizase la responsabilidad y no pagaran justos por pecadores y quejas sobre lo «drástica» que fue esta medida.

Ante estos momentos tensos, Fernández les pidió que se pusieran en el lugar del otro equipo. «Les dije que tenían que hacer un ejercicio de empatía. Esta es la palabra clave que hay que utilizar en una situación así», considera. «Hay que tener un respeto indiscutible al contrario», recalca. Sus alumnos, a los que tilda de «magníficos», asegura que «han aceptado esta metedura de pata». Una equivocación que «ocurre a menudo» en las redes sociales, sin embargo, Fernández quiso aprovechar la circunstancia para «enviar un mensaje educativo»: «El mensaje de fondo es que el respeto tiene que estar por encima de cualquier otro resultado o beneficio que podamos obtener».

La actuación del colegio Santa María del Pilar obtuvo su inmediata respuesta por parte del Obispo Perelló. Su equipo directivo respondió con otra carta abierta en la que condenaron «cualquier forma de violencia física, verbal o de cualquier otro tipo» y agradeció «las abundantes muestras de solidaridad» hacia sus jugadores, especialmente, de sus oponentes.

Empatía

«Deseamos también mostrar nuestro reconocimiento ante la actitud ejemplar y la reacción inmediata de la Dirección del Colegio Santa María del Pilar a la hora de aplicar las sanciones correspondientes a los implicados, dando una lección además acerca de que los valores siempre deben predominar sobre los resultados», indican.

No obstante, la dirección del Obispo Perelló, aunque alaba el gesto, rechazó propuesta de darles por vencedores en el partido.

«Que ellos no acepten el triunfo que no obtuvieron en la cancha, también es digno de agradecer y de felicitar. La conclusión es que los dos colegios y los dos equipos de dirección estamos teniendo una reacción absolutamente normal», subraya el director del Santa María del Pilar, que cuestiona por qué algo que debería ser una reacción habitual, se ha llegado a convertir en algo extraordinario: «O actuamos desde esa normalidad y desde esos criterios de empatía y respeto o si no, esto no funciona».