112, diez años en alerta

112, diez años en alerta

CARLOS HIDALGO | MADRID
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Año Nuevo de 1998. Esa fecha queda como el bautismo de fuego del 112 (uno-uno-dos, y no ciento doce), el servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid. Desde entonces, ha llovido mucho, tanto como 40 millones de llamadas al teléfono. Por eso, la Real Casa de Correos se vistió ayer de largo para celebrar el décimo aniversario del Centro de Emergencias.

En el acto, la presidenta regional, Esperanza Aguirre, quiso trasladar su reconocimiento a todos los que integran el equipo de profesionales del 112 y entregó placas conmemorativas y cruces rojas a distintas personalidades y entidades: el Defensor del Menor, Arturo Canalda; el Cuerpo Nacional de Policía; la Guardia Civil; el Summa-112; el Samur; los Cuerpos de Bomberos de la Comunidad y del Ayuntamiento de la capital; la Policía Municipal, los Agentes Forestales y los Cuerpos de Policía Local de la región, entre otros.

«Celebramos hoy -dijo Aguirre- el éxito de este servicio en la Comunidad, con uno de los mejores centros de emergencias del mundo». La jefa del Ejecutivo autonómico tuvo palabras de recuerdo para el consejero y presidente regional, Jesús Pedroche y Alberto Ruiz-Gallardón, que pusieron en marcha un proyecto que hoy es más que una realidad. Agradeció también Aguirre la labor de los casi 250 trabajadores del 112 y recordó sus últimas grandes intervenciones: el accidente aéreo en Barajas del 20 de agosto y las inundaciones en el sureste.

En el capítulo de agradecimientos también participó el alcalde de Alcalá de Henares y presidente de la Federación de Municipios Madrileños, Bartolomé González. En la memoria de estos diez años, dos sucesos cobran especial relevancia: los atentados del 11-M y el incendio del Windsor.

Pero no son los únicos. El 14 de abril de 1998, un churrero se dejó atrapado un dedo en una máquina de hacer churros. El 8 de enero de 2001, el GERA tardó tres días en bajar a tres caballos de La Bola del Mundo. El 3 de febrero de 2002, hubo que abrir un ataúd porque la familia creía que podía estar viva, en el Tanatorio del Cementerio Jardín de Alcalá; el 7 de julio de ese año, se produjo una reyerta entre los invitados a dos bodas a causa de un petardo que le explotó en la cara a una invitada; el 3 de agosto, los Bomberos le cortaron la alianza a una chica que no podía quitársela... En fin, diez años que han dado para mucho.