Desalojo exprés de okupas

«Al final, todos se acaban marchando», asegura un miembro de Desokupación Legal

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Ejecutar un desalojo exprés no siempre resulta sencillo pero menos aún si uno de los okupas ha utilizado un arma para asustar a los propietarios. Hartos de no poder vivir en su casa han decidido llamar al equipo Desokupación Legal.

Una cuadrilla de hombres y un perro llegan a la vivienda usurpada. Las instrucciones son claras: sorprender a los moradores ilegales y persuadirles para que abandonen el inmueble a la mayor brevedad posible. Los okupas viven con la luz enganchada y se niegan a salir porque aseguran que han pagado mil euros a los que, supuestamente, forzaron la puerta.

Un machete a través de la puerta, macetas lanzadas desde la ventana... intentan de todo para que se marchen. Llega la Policía Nacional, escucha la historia y vuelve a irse sin poder hacer nada. Los okupas aprovechan el tumulto para salir de la casa. Siete horas después, el desalojo ha concluido: «Al final, todos se acaban marchando».