Deporte sin metas

Carlos Macaya
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Ayer se llevó a cabo la media Maratón de Madrid, una carrera de fondo que es el objetivo de muchos deportistas y aficionados del deporte. Lamentablemente, a la llegada a la meta un joven bilbaíno de 31 años se desvaneció. Los servicios del SAMUR intentaron reanimarlo pero no lo lograron y lo trasladaron al Hospital Clínico de Madrid con el código 0. Esto significa certificar la muerte del deportista e intentar mantener en vida órganos para ser trasplantados.

Unos minutos más tarde habían acudido a urgencias otros tres corredores por problemas de mareo y pérdida de conocimiento. Ante esta situación surgen varios interrogantes, uno de ellos es si un deporte que exige un elevado nivel de ejercicio se debe de hacer sin un previo reconocimiento médico. La respuesta es que no.

La causa más frecuente de muerte durante el ejercicio en el deportista joven es por un problema cardiológico que conduce a una arritmia tan maligna que es letal. En unos casos son enfermedades del miocardio, en otros son problemas que sólo alteran los impulsos eléctricos del corazón. En cualquiera de los casos son problemas que se pueden diagnosticar con un examen cardiológico (historia clínica, exploración, electrocardiograma, ecocardiograma y prueba de esfuerzo), además en bastantes casos existen antecedentes familiares de la misma enfermedad. De hecho, estamos identificando alteraciones genéticas que se relacionan con estas enfermedades asociadas a la muerte repentina del joven deportista.

Una vez más, otra muerte de un joven que ha sido, probablemente, un modelo social de buenos hábitos de vida y ejemplo de vida «cardiosaludable» y que finaliza tristemente su existencia en el momento de alcanzar la meta de una de sus competiciones deportivas. ¿Deporte y competición o sólo deporte? Quizá, lo mejor para la salud sea un deporte sin metas.

Presidente Sociedad

Española de

Cardiología