Salvador Amaya perfila la estatua de los últimos de Filipinas
Salvador Amaya perfila la estatua de los últimos de Filipinas - RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

Cultura advierte de que el monumento a los últimos de Filipinas no podría instalarse en Madrid este mandato

Ahora Madrid rechaza en el pleno del distrito la propuesta del PP de poner la estatua en Chamberí

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Una vez terminada laguerra de Filipinasy hasta el 2 de junio de 1899, 33 soldados españoles resistieron a los proyectiles y a las enfermedades durante 337 días en la iglesia de Baler. Soportaron las penurias sin saber que el conflicto había concluido un año antes. Ahora, cuando en junio se cumplirán 120 años de esta heroica gesta, la Fundación Museo del Ejército propuso al Ayuntamiento de la capital emplazar en la avenida de Filipinas, en el distrito de Chamberí, un monumento a los héroes de Baler. Una iniciativa de la que se hizo eco el PP en el último pleno del distrito de Chamberí y que el Grupo Municipal de Ahora Madrid rechazó por ser «colonialistas».

Pese a que la proposición se aprobó por mayoría, con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos, la última palabra sobre si finalmente se colocará o no junto a la de José Rizal, héroe de la revolución filipina, la tendrá la propia Manuela Carmena, que es, además de la regidora, la titular del área de Cultura y Deportes. El argumento de Ahora Madrid para votar en contra de la iniciativa se basó en que los homenajeados «eran soldados de un ejército colonial».

Diseño de Ferrer-Dalmau

«Si Carmena no quiere aprobar la instalación de esta escultura bajo ese pretexto, entonces, también tendría que quitar al héroe de la plaza del Cascorro, en el Rastro, y el monumento al cabo Noval, en la Plaza de Oriente», arguyó en declaraciones a este diario, el historiador y concejal del Partido Popular Pedro Corral.

Tampoco gustó a la portavoz de Ahora Madrid la cita de la proposición que se refería al «apoyo a la instalación del monumento, como expresión de admiración y gratitud a la labor de las Fuerzas Armadas y a los valores que encarnan en su desempeño el mandato constitucional». «Es muy artero meter la gratitud a la labor a las Fuerzas Armadas y a su desempeño del mandato constitucional. Ya hay un día dedicado a las Fuerzas Armadas, ¿hay que homenajearles todos los días por cumplir el mandato constitucional?», cuestionó la vocal.

A lo que la autora de la iniciativa, bisnieta de un mandatario español en Filipinas que tuvo que huir del país tras la guerra, respondió que «los héroes de Baler y sus valores de honor y amor a la patria son los mismos que defienden los miembros del ejército en la actualidad».

La efigie propuesta por la Fundación Museo Ejército es obra de Salvador Amaya, quien también diseñó la escultura de Blas de Lezo de la plaza de Colón, y se basa en un boceto de Augusto Ferrer-Dalmau. La escultura que se pretende erigir, por suscripción popular, representaría al Teniente Martín Cerezo, quien se quedó al mando tras morir sus superiores, con el uniforme que entonces tenía el ejército.

Se trata de una escultura épica realizada en bronce. La estatua se colocará sobre un pedestal de granito en el que figurarán los nombres de los 33 soldados, puesto que se pretende honrar a todo el destacamento. El monumento completo tendrá un peso total de 20 toneladas, por lo que será necesario contar con una cimentación, que podría variar en función de las características del terreno donde se decida instalar.

Estas cuestiones técnicas son las que ahora valora el área de Cultura. «Como sucede con cualquier proposición se estudiará y analizará con detalle, ya que se acaba de recibir el proyecto», indican a ABC desde la concejalía. «Lo que es prácticamente imposible es contar con ello antes del final de la legislatura, puesto que tiene que pasar distintas fases de estudio y, entre otros procedimientos, por la comisión de Paisaje», advierten.

Si finalmente se sitúa el monumento en Islas Filipinas, como solicitan desde la Fundación, quedarían representados «los dos bandos» del conflicto en la misma calle, un gesto que contribuiría a profundizar en las buenas relaciones que se labraron tras la contienda.