Míriam Vallejo, con uno de sus perros - ABC / Vídeo: El asesinato de Miriam Vallejo podría tener un móvil sexual o machista

Crimen de Meco: interrogan a una decena de hombres que contactaron por redes con la víctima

La Guardia Civil rastrea a más de 300 individuos que interaccionaron con Míriam Vallejo a través de tres aplicaciones

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La investigación sobre el conocido como crimen de Meco continúa adelante y se van dando pasos, aunque, a tenor de las circunstancias de los hechos, su esclarecimiento está siendo bastante complicado. Uno de los elementos clave son los contactos que mantenía la víctima, la española Míriam Vallejo, de 25 años, a través de redes sociales, a las que era muy asidua como tantísimos jóvenes. Los funcionarios del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil, como adelantó este periódico, sospechan que alguien de ese círculo puede estar detrás del vil asesinato a cuchilladas de Mimi, como la conocían sus allegados. Residía en la localidad alcarreña de Villanueva de la Torre, aunque solía sacar a pasear a sus dos perros a una zona deshabitada colindante, en Meco. Ya han llamado a declarar a una decena de hombres con los que había chateado a través de distintas «app».

El día que fue hallado su cadáver, que presentaba catorce cuchilladas, portaba su teléfono móvil. La juez que instruye el caso lo retuvo en el juzgado por si acaso recibía algún tipo de actividad, como mensajes o llamadas. Tras pasar unos días, lo envió a la Guardia Civil, para su análisis. Míriam estaba dada de alta en al menos tres aplicaciones para conocer a gente, como Lovoo, Meetic y Tinder; a esta última era a la que era más asidua, hasta el punto de que se conectaba prácticamente a diario.

De ese análisis, los investigadores han sacado más de 300 contactos. No quiere decir esto, ni mucho menos, que ella quedara con tantos, fuera la que les escribiera primero o ni siquiera les contestara; es más, la mayoría no utilizaban identificaciones verdaderas, sino que se escondían detrás de «nicks» (alias) o no aportaban datos reales, como correos electrónicos, direcciones o números de teléfono. Ese es el primer obstáculo con el que se han encontrado los investigadores. Además, las conversaciones están borradas, por lo que este trabajo está siendo más complicado aún.

Pero sí hay al menos una decena con los que se ha podido dar, y son los que han sido llamados a declarar de manera voluntaria. La mayoría residen en la Comunidad de Madrid, aunque alguno es vecino de la provincia de Guadalajara, precisaron a ABC fuentes del caso.

De esa decena, casi todos han accedido a ser interrogados, con alguna excepción que ha manifestado que prefiere hacerlo cuando la juez se lo requiera. De momento, eso sí, se descarta la implicación de alguno de ellos en el homicidio. De cualquier modo, las pesquisas en ese sentido siguen adelante y, como indican desde la Guardia Civil, también se le está recabando testimonio a más gente del entorno familiar, de amigos y social de Mimi, que era muy querida y también voluntaria de Protección Civil en localidades como Torrejón de Ardoz o Villalbilla. Sus padres son de Alovera (Guadalajara) y tiene más familia en Alcalá de Henares.

ADN en los perros

En cuanto a su actividad en esas redes sociales, era bastante continua, hasta el punto de que tenía el perfil abierto, se identificaba claramente y cambiaba muy a menudo la foto que utilizaba y los «estados» (término utilizado en este tipo de aplicaciones) y detallaba en ellos que era voluntaria de ProtecciónCivil. También era frecuente que usara su cuenta de Instagram, pero no para contactar con nadie, precisaron otras fuentes.

Otro dato importante es que el día de los hechos, el 16 de enero, Míriam Vallejo no había quedado con nadie. Salió sola a pasear a sus perros, a los que la Guardia Civil, utilizando hisopos como manda el protocolo, ha tomado muestras de sus fauces por si contienen el ADN de la persona que acabó con la vidade la muchacha. Una vez aíslen ese posible material genético, lo cotejarán con la base de datos policial de personas que tengan algún tipo de antecedente por delitos violentos o de agresión sexual (aunque a Míriam no llegaron a vejarla).

Tampoco ha sido hallada el arma homicida, aunque en el cráneo se ha encontrado la punta de un cuchillo.