Sergio Sáez, presunto autor de los hechos, y Míriam Vallejo - ABC / Vídeo: Primeras noches en prisión para el presunto asesino de Meco

Crimen de Meco: la defensa intentará invalidar el ADN

Sergio esgrime que la colada la hacían conjuntamente él, su novia y la víctima

MADRIDActualizado:

Uno de los vértices principales que conformarán la defensa de Sergio Sáez Medina, el joven de 29 años detenido por el llamado crimen de Meco, será intentar invalidar la prueba de ADN, elemento fundamental que ha llevado a la resolución del asesinato por parte de la Guardia Civil.

Como adelantó ABC, el martes pasado, día del arresto del sospechoso, se llevaron tras el registro ropa del encartado, para reforzar la tesis de que, aunque se hubiera lavado, aún pudiera quedar alguna porción de restos biológicos de la víctima, Míriam Vallejo, de 25 años, en la vestimenta que Sergio llevara la noche del suceso. Se sospecha que pueda haber todavía sangre en alguna prenda. Además de los restos hallados en las uñas del cadáver, por intentar defenderse del brutal ataque y que, supuestamente, corresponden al ahora encarcelado.

Sin embargo, la defensa explica que, en la casa que Mimi, el joven y su novia, Celia, compartieron durante tres meses en Villanueva de la Torre (Guadalajara), se hacían las labores de la casa de manera conjunta; es más, también la colada la realizaban mezclando las ropas de los tres. De esta manera, argumentarían que es lógico que las prendas de Sergio tuvieran restos de ADN de la malograda, y viceversa.

También como informó este periódico, en el registro de la vivienda de sus padres, donde fue arrestado Sergio, en Azuqueca de Henares (Guadalajara), los agentes se incautaron de un cuchillo. Concretamente, se trata de un machete de tipo militar que utilizaba para su mayor pasión, la pesca, que perteneció a su abuelo y que, a la muerte de éste, el padre de Sergio se lo regaló. Se da la circunstancia de que esa misma arma fue hallada en el primer registro, voluntario, que se hizo la misma noche del asesinato en la vivienda de los tres jóvenes, la de Villanueva. En aquella ocasión, la Guardia Civil no se lo llevó porque el caso acababa de ser descubierto y aún no se sabía muy bien qué buscar. También entonces se le solicitó al ahora sospechoso tomarle una prueba de ADN, a la que accedió sin poner trabas.

Sobre la relación de Sergio y Celia, su novia y la mejor amiga de Mimi, parece que era del tipo «guadiana», con idas y venidas. El crimen se cometió el 16 de enero y rompieron en abril, momento en que el detenido regresó a casa de sus padres, en Azuqueca. Aun así, la noche del lunes 12 de agosto, horas antes de la detención, Sergio y Celia estuvieron juntos en el cine.

Prisión provisional

Las investigaciones continúan. El laboratorio de Criminalística del Instituto Armado está analizando el machete, la ropa y el material informático incautado en el último registro, que se prolongó durante cuatro horas, hasta acabar con Sergio engrilletado y en el cuartel. Setenta y dos horas después, el plazo máximo legal, pasó a disposición judicial, tras negarse a hablar con la Guardia Civil, por consejo de su abogado, una práctica muy común. El sospechoso sí explicó a la instructora que él no había hecho nada; que las heridas en mano, cara y brazo que presentaba los días posteriores al crimen se debían a su trabajo como técnico de mantenimiento en una empresa de pilas; que la noche del 16 de enero estaba solo con Mimi en la casa, hablando por teléfono con su hermano y jugando en línea a la Play Station, cuando ella salió a pasear a los cuatro perros; y que se enteró de que la habían matado cuando Celia regresó del gimnasio y se preocupó porque su amiga tardaba demasiado y vieron a la Guardia Civil en el cercano descampado donde fue hallada con 24 puñaladas.

El caso sigue bajo secreto de sumario y se cree que hay más pruebas de cargo sobre el sospechoso, por lo que la juez lo envió el viernes por la tarde a prisión provisional, comunicada y sin fianza, por un presunto delito de asesinato.