Manuel Moreno, tres meses después de «desaparecer» su pareja - Vídeo: El presunto descuartizador tenía un tatuaje con el nombre de su novia en el brazo y aseguraba en una fiesta que había fallecido

Crimen en Alcalá: la pista del casero que sitúa la muerte de Daría en octubre de 2017

Su pareja y presunto asesino explicó a sus compañeros de piso que su novia se había marchado a Madrid tras una fuerte discusión en la que habían finalizado su relación

MadridActualizado:

Quince meses. Ese es el tiempo que los investigadores barajan qué pudo permanecer el cuerpo sin vida de Daría O. L., de 22 años, escondido en un arcón frigorífico dentro de la habitación que compartía con Manuel Moreno, de 42, su pareja y presunto autor de su asesinato y posterior descuartizamiento. La autopsia, practicada ayer -cuatro días después de su hallazgo- debido al estado de congelación del cadáver, confirmó la identidad de la fallecida. A falta de conocerse el informe preliminar y, por tanto, la causa de la muerte, el testimonio del dueño del bajo situado en el número 3 del Camino de Santiago (Alcalá de Henares), en el que convivía junto a Manuel y Daría, revela que la joven «abandonó» la casa tras una fuerte discusión en octubre de 2017.

Desde entonces, el supuesto homicida continuó su vida como si tal cosa. Para no levantar sospechas, explicó a sus compañeros de piso y el resto de su círculo cercano que Daría, de origen ruso, se había marchado a Madrid «a vivir con su hermana» una vez terminada la relación. Más de un año después, ofreció la misma versión a los agentes de la Policía Nacional que tocaron a su puerta días antes de ser detenido. Para entonces, la madre adoptiva de la víctima había denunciado su desaparición el pasado 30 de diciembre. Pese a no saber nada de su hija desde hacía más de un año, el hecho de que no contestara a sus llamadas el día de su cumpleaños (15 de diciembre) y por Navidad despertó su preocupación. Contactó con el propio casero de la pareja, que le replicó lo relatado por Manuel.

Las pesquisas de la Policía se centraron en su «exnovio», natural de Jaén y camarero en el bar Gigante, a 20 minutos a pie del bajo donde ocultaba el cadáver. Después de la primera toma de contacto, los investigadores establecieron un dispositivo de vigilancia a la espera de obtener la orden judicial de registro de la vivienda. Tuvieron luz verde para entrar en la tarde del jueves y descubrieron lo que sospechaban: Manuel mantenía el cuerpo descuartizado de Daría en un pequeño congelador sin que ninguno de sus compañeros barruntara nada. Horas después, era localizado y detenido en una vía cercana de la localidad.

Falta de evolución natural

Ahora, con el presunto homicida en prisión provisional, comunicada y sin fianza -así lo decretó el sábado el juzgado de Instrucción número 2 de Alcalá de Henares, en funciones de guardia-, los investigadores confían en que los resultados de la autopsia reafirmen la hipótesis manejada. Según confirmaron ayer fuentes policiales a este periódico, más difícil resultará establecer con exactitud la fecha de la muerte debido a la falta del proceso de evolución natural del cadáver.

El detenido, que se negó a declarar ante los agentes en dependencias policiales, se encuentra en el centro penitenciario de Madrid II. El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Alcalá de Henares será el órgano competente para investigar un caso, en principio, por un delito de homicidio; si bien, no se descarta que, a medida que avance la instrucción, el sospechoso pueda ser acusado de asesinato.

Otro de los interrogantes que aún quedan por resolver es averiguar la suerte del pastor alemán que ambos compartían. Para apuntalar su historia, Manuel aseguró a todos que Daría se había llevado al perro, del que nadie volvió a saber nada. Mientras mantenía en el arcón los restos mortales de su novia, este camarero seguía con su día a día sin inmutarse. Salía de juerga y se hacía fotos solo o en compañía. Como cualquier persona, hasta que el jueves los agentes se toparon con «el congelador de los horrores».