Los voluntarios de la organización Brinzal asistiendo a un vencejo
Los voluntarios de la organización Brinzal asistiendo a un vencejo - ABC

Las crías de vencejos se precipitan de los nidos por la ola de calor

Los centros de recuperación de aves, colapsados, recogen hasta mil pájaros en solo una semana

MADRIDActualizado:

Recoger crías de vencejo de la calle es algo relativamente normal en verano. El calor hace que la temperatura en el interior de los nidos sea asfixiante y los polluelos se precipitan al vacío sin haber aprendido a volar todavía. Pero si antes los centros de recuperación recibían uno o dos ejemplares al día, la reciente ola de calor ha ampliado tanto las cifras que muchos de estos organismos se encuentran completamente desbordados. «Antes podíamos llegar a recibir unos 600 al año», explica Raúl Alonso, presidente del Centro de Recuperación de rapaces nocturnas Brinzal. «La semana pasada recogimos 1.000», añade.

El vencejo es un ave pequeña que suele pasar la mayor parte de tiempo volando, por lo que su exposición al sol es casi constante. «También sabemos de muchas cigüeñas que están muriendo, muchos estorninos... Las aves más expuestas al sol», explica Alonso. Sin embargo, la cantidad de estos pájaros que anidan en lugares cercanos a poblaciones, como en lo alto de edificios o bajo los tejados, hace que su visibilidad supere en gran medida a la de otras poblaciones.

Es, además, un asunto generalizado. Alonso asegura que están en contacto con otros centros, algunos de lugares tan alejados de la capital como las Islas Baleares, donde afirman encontrarse con una situación similar. «Los que somos ONG en verdad lo tenemos más fácil», considera, «porque estamos acostumbrados a depender de la ayuda de voluntarios y podemos hacer más llamamientos».

Los organismos que dependen de la Administración, sin embargo, como el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Madrid (CRAS), tienen que hacer frente a la avalancha con los recursos de que disponen habitualmente.

Fuera de peligro

Luis del Olmo Flórez, director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid, considera que el problema no es tanto de falta de personal, sino un asunto de prioridad. «En el CRAS se realizan intervenciones con especies como el águila imperial (una de las más amenazadas en nuestro país)», explica.

El vencejo, por otro lado, aún siendo una especie protegida, no se encuentra en peligro, incluso durante la ola de calor. Por eso la Comunidad subvenciona y ofrece medios a organizaciones como Brinzal para que alivien la carga cuando se producen situaciones como esta.

De cualquier manera, tanto Del Olmo como Alonso coinciden en la importancia de llevar a los animales a un centro especializado. «Algunos sitios, ante la avalancha que están sufriendo, le dicen a la gente que no los traiga», explica Alonso. Esto, considera el presidente de Brinzal, es un error. No solo porque es una especie protegida y tenerlo en casa es ilegal, sino porque su cuidado es extremadamente complejo. Al ser una cría, no es capaz de alimentarse por sí misma, sino que espera a que un adulto lo haga. Además, su dieta no admite otra cosa que no sea insectos y debe ser alimentado con cuidado para evitar que le entre agua en su sistema respiratorio. «Es más probable que, por querer cuidarlo en casa, la persona que lo ha recogido acabe causándole un sufrimiento mayor durante unos meses para que después el animal muera», sentencia Alonso.

Colaboración

Por eso, desde la Consejería de Medio Ambiente remarcan la importancia de la colaboración ciudadana para hacer frente a esta situación. Especialmente durante estos días, en los que el calor extremo se ha convertido en una constante. En el caso de encontrar un vencejo en la calle, lo mejor es recogerlo con cuidado (pero con firmeza, para que no se dañe las plumas al revolverse) y llevarlo a un centro de recuperación en un recipiente pequeño, como una caja de zapatos con agujeros.