El acceso principal al recinto, antes del inicio del concierto de Rosalía
El acceso principal al recinto, antes del inicio del concierto de Rosalía - FOTOS: MAYA BALANYÀ

Mad Cool 2019: «Venimos de Washington solo para ver cantar a Rosalía»

La artista catalana abrió por todo lo alto el festival, que no registró incidentes en sus accesos

MADRIDActualizado:

Música, baile y muchas ganas de pasarlo bien. La «Welcome party» del Mad Cool, la primera de las cuatro jornadas que dura el festival, sirvió ayer para curar viejas heridas y relanzar un evento que en esta edición ha tratado de limar hasta el más mínimo detalle. Pese a que las puertas del macrorrecinto de Valdebebas abrieron a las 16.30 horas, la afluencia de público (bastante menor de la que se espera el resto de días) no fue notoria hasta bien entrada la tarde. Llegados desde (casi) todos los puntos de la capital, resto de España y parte del extranjero, los asistentes disfrutaron de la actuación más esperada del día, la de Rosalía, que cantó ante decenas de miles de fans en el mismo enclave por el que desfilarán Bon Iver, The Smashing Pumpkins, The Cure o Prophets of Rage, entre otros artistas de altura.

El hecho de que la organización haya enviado la práctica totalidad de las pulseras en los días previos generó una llegada mucho más escalonada que en la pasada edición, donde una multitud de personas quedó atrapada en los aledaños tras la caída de la red de cobertura móvil, necesaria para el canjeo de las entrada. «Hoy es un día tranquilo, realmente lo gordo empieza mañana [por hoy]», contaba un grupo de jóvenes, al tiempo que apuraban sus bebidas bajo una de las pequeñas sombras que ofrecía la avenida de Alejandro de la Sota, antes de acceder al interior.

A las puertas del recinto, María Domínguez y María Luera esperaban con entusiasmo en una de las filas que la organización habilitó para el acceso del público. «Hemos venido de Washington D. C., que trabajamos allí», explicaban las jóvenes, de 27 y 28 años, respectivamente. Tras unos días de descanso en España, las dos hicieron un parón en sus vacaciones para seguir a su artista favorita desde que en 2017 empezaran a saber de sus canciones: «Es la primera vez que la vamos a ver en directo. Esperemos que cante nuestras canciones favoritas («Di mi nombre» y «Milionària»)».

Dos jóvenes pasean por el macrorrecinto de Valdebebas, en el primer día de festival
Dos jóvenes pasean por el macrorrecinto de Valdebebas, en el primer día de festival

Dentro del festival, Claudia y Natalia Diez reconocían que su presencia en Mad Cool se debía a motivos dispares. «No conozco al resto de grupos. Yo solo vengo por Rosalía», apuntaba la primera, maquillada con purpurina para la ocasión. Su hermana, en cambio, subrayaba al ambiente festivo como la causa principal de su asistencia: «Es como una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad». Ambas, residentes en Valdebebas, fueron de las pocas personas que ayer no necesitaron de algún medio de transporte para llegar.

Bajo amenaza de multa

Dispuestos en los accesos, los agentes de Policía Municipal (cuyos integrantes de la UID de Hortaleza han visto suspendidos sus descansos en los turnos de tarde) controlaron que los taxis y vehículos VTC acudieran a los puntos habilitados para la subida y bajada de pasajeros. No dudaron en advertir a los conductores de que, en caso de ser descubiertos descargando en otras zonas, recibirían la correspondiente multa. La gran mayoría de los congregados, no obstante, prefirió utilizar el transporte público (Metro, autobuses de la EMT y Cercanías) para alcanzar el área de conciertos.

Pese a que el «fenómemo Rosalía» capitalizó el interés de gran parte de la masa, algunos, como Maru y Antonio, tenían claro que su reclamo más especial era The Cat Empire, que amenizó la velada justo antes de la aparición de la artista catalana. Con ella en el escenario principal, Mad Cool vibró por todo lo alto, solo «superada» por la elevación de la ya clásica noria, que ayer comenzó a girar mediada la tarde. Likke Li y Bring Me The Horizon pusieron el broche a una jornada que «apenas» fue el aperitivo de un evento que amenaza, de seguir en la misma línea, con asaltar los cielos de la escena festivalera internacional.