Al fondo, el mirador de la Cornisa, ahora tapado por una valla
Al fondo, el mirador de la Cornisa, ahora tapado por una valla - ISABEL PERMUY

Controles de seguridad para acceder al mirador de la explanada de La Almudena

Patrimonio Nacional adelantará 11 metros la reja y construirá dos garitas para instalar arcos y escáneres

MadridActualizado:

Los nuevos accesos al Museo de Colecciones Reales, cuya inauguración está prevista para 2020, supondrán cambios visibles en la explanada de La Almudena. A partir de su apertura al público, quienes quieran disfrutar de las vistas de la Cornisa monumental de Madrid, tendrán que pasar controles de seguridad, como si fueran un turista más. El acceso, eso sí, seguirá siendo libre y gratuito.

Patrimonio Nacional, a quien pertenece la titularidad del espacio que separa el Palacio Real y la Catedral, suprimirá la valla que ahora impide contemplar con normalidad una de las mejores panorámicas la capital. En su lugar, el organismo estatal repondrá la reja de color verde oscuro similar a la que antaño cerraba el límite occidental de la plaza. Ésta se situará a 11 metros de distancia con respecto a la actual, según consta en el pliego técnico del contrato, consultado por este diario.

Para poder acceder a este área, de unos 500 metros cuadrados, será necesario pasar por los arcos de seguridad, los detectores de metales y los escáneres, que se instalarán dentro de dos nuevos pabellones de vidrio, que se construirán en el perímetro de la nueva verja. «Cuando se abra al público el Museo de Colecciones Reales, se incorporarán las lógicas medidas de seguridad para el acceso», justifican a ABC desde Patrimonio Nacional. Esta solución arquitectónica está planeada para permitir que los visitantes del Palacio Real puedan acceder «sin restricciones ni más barreras de seguridad» al Campo del Moro, a través del Museo de Colecciones Reales.

Garita en la Cuesta de la Vega

Para lograr ese objetivo, otra de las nuevas entradas que se habilitará será por la Cuesta de la Vega, donde también se instalarán nuevos controles de seguridad. «Se ha hecho un esfuerzo para incorporar, por primera vez, los jardines del Campo del Moroal conjunto de la visita del Palacio Real facilitando la circulación del público de forma directa, sin tener que dar tanta vuelta», subrayan desde el ente nacional.

En el área que separará el perímetro de seguridad de la plaza de la Armería, Patrimonio Nacional colocará, de nuevo, la escultura dedicada a Felipe II, que fue retirada de la explanada en 2003. Desde que comenzaron las obras del Museo, la estatua, fundida en los talleres de Codina, se trasladó a los Almacenes de la Villa.

Esta remodelación de la plaza ha suscitado el rechazo de la plataforma Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, que critica el hecho de que la reforma exija desplazar las farolas para poder emplazar los controles de seguridad en la nueva verja porque, consideran, «romperá la simetría de la plaza».

Otro de los aspectos que no contenta a la plataforma es que «los ciudadanos tengan que franquear obligatoriamente las garitas para asomarse al mirador». «El monumento a Felipe II quedará encerrado tras la reja... Nadie se imaginaría que para entrar al parque del Retiro haya que pasar un control de seguridad. No puede ser que la ciudad sólo esté pensada para el turista», censura en declaraciones a ABC Alberto Tellería Bartolomé, vocal técnico de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

Horario limitado

Tellería también cuestiona que, pese a que el acceso al mirador sea gratuito, solo podrá admirarse el paisaje durante el horario de apertura del futuro museo. «Sería una pena que la gente no pueda disfrutar de los atardeceres que se ven desde la Cornisa por la limitación del horario», lamenta.

Sin embargo, desde Patrimonio Nacional recuerdan que la valla actual «existe desde hace 22 años» y que la verja con la que se sustituirá «no impedirá ver el horizonte», puesto que estará a «sólo 11 metros». Sobre el horario de las garitas, subrayan que, aunque aún no se ha concretado, será similar al del museo y al del Campo del moro -de 10 a 20 horas-, que permite ver las puestas de sol, ya que cambia en invierno y en verano.