Un constructor en quiebra amenaza con quemarse ante el Ayuntamiento de Loeches

Un constructor en quiebra amenaza con quemarse ante el Ayuntamiento de Loeches

CARLOS HIDALGO | MADRID
Actualizado:

«Estoy en el Ayuntamiento de Loeches y he puesto el camioncillo en la puerta. Llama a la Prensa». Esta era la llamada que recibía de su padre, José María Solís, su hijo David, poco después de las ocho de la mañana. En ese momento, no dudó que su padre, dueño de una pequeña empresa constructora de Morata de Tajuña, era capaz de eso. Pero no pensó en un extremo peor, pese a que, como él mismo reconoce, «en alguna ocasión anterior habló de plantarse allí con un bidón de gasolina, pero no de quemarse», explicó David, nervioso, a ABC. Y eso fue precisamente lo que ocurrió. El empresario mantiene desde hace años un litigio con el Ayuntamiento de Loeches, dirigido por el socialista Pedro Díaz, a cuenta de una deuda de 450.000 euros que sigue sin pagar a su constructora, Cavas S.A.

A las ocho de la mañana se presentaba José María con uno de los camiones de la empresa. Llevaba una botella y un bidón con gasolina. Se apostó justo delante de la Casa Consistorial, con la idea de que, al llegar el alcalde, le atendiera. Según la familia, habían intentado, al menos, una docena de veces ponerse en contacto con el regidor, pero sólo le daban pares y nones. Los funcionarios comenzaron a llegar, incluido el alcalde, quien, según David, les «echó un mitin para borregos». La situación se caldeó cuando, según la Guardia Civil, el empresario amenazó con quemar el Ayuntamiento y el camión con él mismo dentro. Sin embargo, David niega que su padre quisiera prender en llamas a algo o alguien más que a sí mismo.

Hasta el lugar, que se fue nutriendo de vecinos, en plena plaza de la Villa de Loeches, llegaron dotaciones de Bomberos de la Comunidad y del Summa, en situación preventiva, sobre las 9.15 de la mañana, informaron fuentes de Emergencias 112 Comunidad de Madrid.

El alcalde entró en su despacho y comenzó una larga negociación con la abogada de la empresa, un contable, un amigo de José María y su hijo Javier. Éste último explicaba ayer a ABC cómo transcurrió la reunión: «Al principio fue un poco tensa, porque se produjeron muchos reproches por ambas partes. Han tenido que mediar incluso concejales de la oposición. El alcalde se escudaba en que no hay dinero en el Consistorio y en que había defectos en las obras -unas pequeñas reformas y un parque en una vía pecuaria-, que habían terminado en 2006». Las obras ascendían a un coste de 650.000 euros, de los que en octubre el Consistorio sólo pagó 200.000, según uno de los hijos del dueño de Cavas S. A. Al final, se ha llegado a un acuerdo parcial: el regidor se ha comprometido, incluso por escrito, a pagar 180.000 euros el 20 de febrero. Sobre el resto de la deuda, dijo, hablarán después.

Promesa falsa en el pleno

No es la primera vez que Pedro Díaz, según la familia del constructor, promete que pagará. En el pleno de octubre, ante José María Solís y su hijo, la abogada de la empresa preguntó al alcalde por el impago. Prometió que antes del 2 de diciembre abonaría la mitad y el resto, antes de fin de año.

Lo que sucedió ayer fue una sorpresa para Javier. Así nos lo explicaba: «Antes de lo que ocurrió en el pleno, mi padre tenía pensado encerrarse en el salón de plenos del Ayuntamiento y colocar los camiones y las máquinas en la puerta, para no dejar entrar a nadie. Pero le convencí de que intentase dialogar más, y fue cuando nos presentamos en el pleno». La empresa Cavas S. A., que ha trabajado para otros consistorios como Fuenlabrada y Torrejón de la Calzada, fue creada en 1990. Tiene una deuda de 300.000 euros y, en diciembre, hubo que despedir a 20 de sus 21 trabajadores: queda la secretaria.

Por eso, José María se negó durante cuatro horas a salir de la cabina de su camioneta, donde podía verse, sobre el salpicadero, un bidón de 5 litros de gasolina. La Guardia Civil medió para evitar la tragedia. Hablaron con él, le ofrecieron agua y algo para comer. Al mediodía, José María daba la mano al guardia civil y abandonaba su idea. Ha pasado la noche en un calabozo del cuartel de Rivas Vaciamadrid y hoy declarará en el juzgado de Instrucción 1 de Arganda. Se le imputa un delito de desórdenes públicos.