La construcción del nuevo aeropuerto de El Álamo arrancará a finales de 2010

M. OLIVER | MADRID
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El nuevo aeropuerto de El Álamo comienza a dejar de ser un proyecto sobre el papel y a convertirse en una realidad. El Gobierno regional va quemando etapas para que el nuevo aeródromo recogido por Esperanza Aguirre en su programa electoral pueda entrar en funcionamiento en los próximos años.

ABC adelantó el pasado domingo que la Comunidad de Madrid ultimaba los trámites para comenzar la construcción del aeropuerto. Ayer, el consejero de Infraestructuras y Transportes, José Ignacio Echeverría, confirmó la noticia y dio un paso más adelante: las obras comenzarán en el segundo semestre de 2010.

Durante su intervención el V Encuentro sobre Infraestructuras organizado por el Instituto de Fomento Empresarial, Echeverría explicó que se trata de un proyecto de «gran expectación» porque la apertura del nuevo aeródromo supondrá el cierre del que se encuentra en Cuatro Vientos, una reivindicación de los vecinos desde hace años.

Así, indicó que ya ha mantenido reuniones con los responsables de las administraciones tanto de El Alamo como de Navalcarnero y que de momento cuenta con «todo el apoyo» de ambas localidades. Se trata de uno de los proyectos que la semana pasada quedaron desbloquearon tras el encuentro que tuvo la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, con el ministro de Fomento, José Blanco.

El consejero también aludió al otro aeropuerto que también se pretende levantar en Campo Real. En este caso, Echeverría vio más dificultades ya que se trataría de un proyecto en conjunto con Aena. Para el responsable de Infraestructuras y Transportes se trata, éste, de una obra a «medio plazo», que según los expertos no estaría disponible hasta 2020.

Unas 8.000 hectáreas

Echeverría explicó que de momento el Gobierno regional está haciendo sus deberes y está llevando a cabo todas las negociaciones para reservar un suelo de «más de 8.000 hectáreas».

Además están intentando pactar con todos los ayuntamientos a los que les puede afectar esta nueva infraestructura para que la acepten. Para ello tienen que ver cuál es la postura de sus vecinos y que no sea negativo para sus nuevos desarrollos urbanísticos, sobre todo los de la obra residencial, que tendrán que situarse lo más alejados del aeropuerto.