Cifuentes, junto al consejero Rollán y el alcalde de Parla, Luis M. Hervás
Cifuentes, junto al consejero Rollán y el alcalde de Parla, Luis M. Hervás - ABC

La Comunidad «rescata» a 161 ayuntamientos de la región en crisis económica

Cifuentes inyectará 700 millones para que municipios con problemas puedan pagar la luz, agua, nóminas o facturas

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La crisis económica que se sufre desde 2008 no sólo ha arrasado muchas economías domésticas; también ha puesto al borde de la quiebra a numerosos ayuntamientos. Y de aquellos polvos, vienen estos lodos: sigue habiendo en la Comunidad de Madrid un numeroso número de municipios que atraviesan serios problemas económicos. La mejor prueba es el elevado número de peticiones de ayuda: hasta 161 ayuntamientos, de un total de 179 que hay en la región, han solicitado al Gobierno regional la ayuda del Programa de Inversión Regional (PIR).

Para estos casos de «sequía económica» local, el PIR no sólo facilita la realización de inversiones necesarias allí donde el presupuesto no llega, sino que también permite que parte de este dinero vaya directamente a pagar los recibos de la luz, servicios de basura o limpieza, o las numerosas facturas que se adeudan a proveedores.

El problema viene a la hora de pagar los gastos corrientes: la calefacción, la luz, los servicios esenciales... Muchos ayuntamientos se ven literalmente incapaces de afrontar gastos que son imprescindibles para el correcto funcionamiento de la localidad. El gobierno regional, consciente del problema, lo ha abordado a través del PIR, una iniciativa de la consejería de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio, que dirige Pedro Rollán, y que tiene previsto aportar, entre 2016 y 2019, un total de 700 millones para los municipios.

Este dinero sirve no sólo para aquellas inversiones necesarias pero que los ayuntamientos no pueden asumir por su situación económica, sino que también se permite que hasta el 25% del dinero que recibe cada municipio lo pueda destinar a pagar sus gastos corrientes: lo equivalente a la luz, el agua, el gas o la calefacción en un domicilio, pero elevado a la categoría de una localidad. Incluso es posible elevar este porcentaje hasta el 90 por ciento del total de la cantidad recibida para usarla en sufragar el sostenimiento de servicios esenciales, de forma «excepcional y bajo circunstancias de carácter social, económico o de interés público». En el año 2017, el Gobierno regional ya ha tramitado subvenciones por valor de 76,1 millones de euros. Esta cifra se va a elevar a 134,4 millones entre este año y el próximo.

«El fin de la crisis no existe»

El alcalde de Arganda, y presidente de la Federación Madrileña de Municipios yProvincias, Guillermo Hita, ratifica que la situación económica sigue siendo muy complicada en muchos consistorios: «Los ingresos no se han recuperado, y muchos necesitan de ayuda externa. No pensemos que el fin de la crisis ha llegado ya», avisa.

En su opinión, existe otro problema añadido: «En general, se están pagando los tiempos en que parecía que el dinero era de chicle; se acumularon deudas ingentes, y ahora hay que pagar los momentos de dispendio».

Especialmente complicada es la situación en algunos pequeños ayuntamientos: peligraban servicios como el de limpieza o basuras, se retrasaron los pagos a proveedores y se recortaron los gastos, pero ni así se ha conseguido equilibrar las cuentas todavía.

Hay casos en los que la deuda la han «heredado» alcaldes recién llegados al cargo. En Navalcarnero, por ejemplo, con más de 100 millones de deuda, ha habido plenos sin luz, retrasos de más de un año en el pago de la recogida de basuras, y un enorme agujero que duplicaba al actual en el año 2015, que dejó el anterior regidor, Baltasar Santos. Hace apenas un mes la titular del juzgado de primera instancia e instrucción número 4 de Navalcarnero dictó auto de apertura de juicio oral contra él, por un delito continuado de prevaricación.

Herencias envenenadas

Con o sin «herencia», muchos gobiernos municipales madrileños están en apuros. Y la ayuda del PIR les da, al menos, un respiro: lo explica Juan Antonio Sanz, primer teniente de alcalde de Campo Real, donde gobierna con mayoría absoluta el Centro Independiente Democrático Campeño. Alaba el carácter flexible del plan de inversión, que permite tanto cubrir inversiones como gastos. Ambas cosas, asegura, son necesarias.

«Teníamos un millón de euros en facturas sin pagar; hicimos un plan de ajuste y hubo que pedir un préstamo ICO, y eso te va lastrando». Por eso se apuntaron al PIR, lo que les ha permitido mantener la capacidad de inversión y afrontar otros pagos. Pero no sólo a los pequeños y medianos se les complicaron las finanzas: Parla es uno de los cuatro ayuntamientos que tuvieron que pedir permiso para gastar el 90% de ayuda –la mayor de todas, 8,6 millones– en gasto corriente. Los otros tres son Moraleja de Enmedio, Navalcarnero y Cenicientos.

La mayor parte de las ayudas de la Comunidad van a ir a parar a la zona sur de la región: 27 municipios y 51,6 millones. Otros grandes municipios que han recibido la inyección del PIR son Leganés (2.066.504 euros), Valdemoro (2.042.016 euros) o Fuenlabrada (1.020.337 euros). La zona norte es la que comprende un mayor número de ayuntamientos beneficiados, 40, con una asignación total de 13,1 millones. En la zona este, 27 ayuntamientos recibirán 22,7 millones. Y en el noroeste, son 20,2 millones para 20 ayuntamientos. El sureste reparte 12,9 millones a 24 municipios, y el oeste, 23 ayuntamientos se van a ver ayudados con 13,7 millones.